Agrupación Púrpura - Educación

NUEVE PROVINCIAS EN LUCHA: QUE LA CTERA LLAME A PARAR

POR EL TRIUNFO DE LA LUCHA EN
TODAS LAS PROVINCIAS EN CONFLICTO

El brutal ajuste del gobierno nacional y de los gobiernos provinciales impacta directamente sobre el salario y las condiciones laborales de las y los trabajadores de la educación en todo el país. Al cierre de este Boletín, son nueve las provincias en conflicto, con reclamos por au­mento salarial, contra el cierre de cursos y fren­te al avance de reformas laborales que deterio­ran las condiciones de trabajo y salud.

El asesinato del compañero Cristian Pereyra puso de manera trágica sobre la mesa la reali­dad que atraviesan miles de trabajadores: sala­rios que no alcanzan y la necesidad de recurrir a un “tercer turno”, changas, plataformas como Uber o la venta de productos para sobrevivir.

Junto a la docencia, crecen también las luchas del resto de los trabajadores estatales. Como ex­presión de la crisis social, se registran incluso levantamientos de sectores policiales en provin­cias como Jujuy y Santa Fe.

No hay una sola provincia del país donde los salarios docentes no sean de pobreza. En Cata­marca, una docente que recién se inicia cobra $566.000; en San Juan, $680.000; en la pro­vincia de Buenos Aires, $684.656; en CABA, $900.500; en Mendoza, $709.500; en Misio­nes, $711.000; en Jujuy, $875.000; en Córdoba, $963.893; en Santa Cruz, $1.285.097; en Río Negro, $1.118.000 entre otras. Estos salarios representan, en muchos casos, apenas un cuarto del costo de la canasta familiar, que supera los $3.000.000 según la región.

Frente a esta situación -agravada por el avan­ce de la reforma laboral-, las conducciones sin­dicales burocráticas permiten que el gobierno avance sobre nuestras conquistas históricas. Lejos de ponerse al frente de la lucha, actúan como contención.

La CTERA es una de las principales respon­sables de esta situación. Ha sido parte de la implementación de reformas educativas desde los años ‘90, pasando por la Ley de Educación Nacional de 2006, y hoy mantiene una políti­ca de pasividad frente al proyecto de “libertad educativa” impulsado por el gobierno de Javier Milei. La burocracia de la Celeste rápidamente se adaptó al proceso de descentralización de los noventa, impactando en la fragmentación de las luchas, provincializando los conflictos salaria­les y laborales, siguiendo las recomendaciones del Banco Mundial.

Mientras la docencia demuestra una enorme disposición a luchar -con movilizaciones masi­vas que muchas veces desbordan a las conduc­ciones-, la burocracia sostiene el aislamiento de las provincias. Es tal el nivel de subordinación al gobierno que ni siquiera convocó a un paro nacional ante la muerte de Cristian Pereyra.

Ante este escenario, es fundamental impulsar una campaña nacional de exigencia a la CTERA y a la CGT para que convoquen a asambleas en todos los sindicatos de base y pongan en pie un verdadero plan de lucha nacional.

Por un salario único docente igual al costo de la canasta familiar en un solo cargo.

Contra la reforma laboral y educativa que ata­ca el estatuto docente y precariza nuestras con­diciones de trabajo.

En defensa de la educación pública, por un sis­tema único estatal.

(Del Boletín Especial N°3 de la Púrpura)