CERCImasas-501

Declaración del CERCI: 1° de Mayo obrero, socialista e internacionalista

La crisis de la humanidad se concentra en la crisis de dirección de la clase obrera, llamada a liderar la rebelión de los pueblos contra la barbarie imperialista

Estamos viviendo dramáticamente el agravamiento acelerado de las tendencias a la guerra mundial. La descomposición del imperialismo y el retroceso de EE.UU. como potencia hegemónica lo llevan a desatar toda la furia militar y económica en todo el mundo para intentar restaurar su poder. Desde la agresiva guerra comercial con elevadas tarifas hasta las intervenciones militares abiertas, en todos los continentes, violando todas las reglas, todos los acuerdos. Abandona los organismos internacionales y rompe acuerdos de varias décadas para imponer su unilateralismo. Su objetivo principal es China, tratar de impedir que se siga desarrollando, cerrarle todas las rutas, impedir su abastecimiento, debilitar su economía.

En su furia fascista llegó a amenazar con aniquilar a toda la civilización Persa si no aceptaba sus imposiciones, amenazó con provocar un genocidio de su población y destruir toda la infraestructura del país. Reproducir en una escala más amplia el genocidio perpetrado contra el pueblo palestino por el sionista Netanyahu con el apoyo militar y financiero imprescindible de EE.UU. y sus socios imperialistas.

En esa desesperación rompe con sus principales socios imperialistas, amenaza con romper la OTAN, amenaza a Canadá, México, Colombia, Brasil… Y cuenta con el apoyo de gobierno lacayos como Milei en Argentina, Kast en Chile, Paz en Bolivia, Peña en Paraguay. En su desesperación también refuerza su autoritarismo interno con la fuerte represión sobre los inmigrantes y pasa por encima de las instituciones profundizando la crisis. El imperialismo busca desenfrenadamente apoderarse de nuestros recursos naturales, pisoteando la soberanía nacional, presionando también a los gobiernos para que desconozcan todos los derechos a los trabajadores. Ante semejante ofensiva la mayoría de los gobiernos nacional-reformistas se muestran cobardes e incapaces de hacerle frente, buscan una forma de conciliar, se derechizan.

Las masas resisten como pueden al hambre, la miseria, las guerras, la desocupación y precarización laboral. Se producen enormes movilizaciones en todo el mundo contra el genocidio en Gaza, contra la guerra en Irán, contra el armamentismo creciente. Pero no alcanza. Es necesario contar con una dirección internacional que centralice políticamente las luchas con la perspectiva de derribar el capitalismo en descomposición, que no puede ser reformado y cuya sobrevivencia nos empuja a la barbarie en todas sus formas.

Ya conocimos en el pasado una experiencia de construcción de esa dirección, la III Internacional, en los primeros años posteriores a la Gran Revolución Rusa, y que fue primero burocratizada y luego disuelta por el stalinismo como una muestra de colaboración y coexistencia con el imperialismo. La IV Internacional fue fundada en 1938 muy debilitada, perseguida por el stalinismo que liquidó a gran parte de sus cuadros dirigentes, de los cuadros que dirigieron la Revolución Rusa. Y su dirección, luego del asesinato de Trotsky no estuvo a la altura de su programa, de sus formulaciones marx-leninistas.

El capitalismo está agotado, pero no se caerá sólo. Va a resistir hasta el último de sus días amenazando con destruir la humanidad ante la posibilidad de perderlo todo. Las condiciones de vida y de trabajo se agravan cada año. Y será aún peor si no terminamos con él. El capitalismo no puede resolver sus principales contradicciones: ni la crisis de sobreproducción, ni el choque entre las fuerzas productivas altamente desarrolladas y las relaciones de producción; ni tampoco la existencia de naciones mientras la economía globalizada presiona por romper su soberanía.

El camino es la revolución proletaria, como ha enseñado la historia. No hay ningún camino intermedio. Quiere decir que la clase obrera debe organizarse para dirigir la lucha de los oprimidos en todo el mundo construyendo frentes antiimperialistas que tengan como estrategia la toma del poder para comenzar a transformar la sociedad, para ponerla al servicio de la más amplia mayoría. Combatiendo toda ilusión en la democracia burguesa que se cae a pedazos en todo el mundo, en sus elecciones y parlamentos.

 Esta es la responsabilidad histórica que tenemos los revolucionarios en esta hora. Luchar arduamente por poner en pie los partidos revolucionarios en nuestros países, verdaderos partidos-programa insertados en la clase obrera, como parte de la reconstrucción del Partido Mundial de la Revolución Socialista, la IV Internacional, con la estrategia comunista de revolución y dictadura del proletariado. La clase obrera necesita conquistar su independencia política, rompiendo con todas las corrientes nacional-reformistas, burguesas o centristas, para unir y poder dirigir a las masas oprimidas hacia su liberación.

Nos pronunciamos por la derrota del imperialismo yanqui y su socio sionista. Impedir su política anexionista colonialista ¡Fuera ya de Oriente Medio!

Por la defensa incondicional del pueblo palestino y su lucha heroica por la autodeterminación nacional. ¡Detener ya el genocidio! No a la paz de los cementerios impulsada por EEUU.

Luchamos con la estrategia de los Estados Unidos Socialistas de Oriente Medio donde puedan convivir árabes y judíos.

Por la defensa incondicional de la República Islámica de Irán. Todo el apoyo a su resistencia. Condenamos los ataques terroristas. El asesinato de su Líder Supremo Khamenei y numerosos dirigentes. Y la masacre de 168 niñas y sus profesores. Por la defensa de su derecho al desarrollo nuclear e inclusive la bomba atómica si así lo deciden. Ya fue bombardeada impunemente por EEUU e Israel en junio pasado. Por la defensa de El Líbano que está siendo tratada como la Franja de Gaza.

Denunciamos también los bombardeos sobre Yemen, Siria, Irak, Somalia y Nigeria.

Por el fin de la guerra en Ucrania bajo la política de la clase obrera. ¡No a la paz anexionista de Trump! Unidad obrera y campesina para derrotar el cerco de la OTAN a Rusia y establecer la autodeterminación del pueblo ucraniano. Detener el armamentismo creciente impulsado por el imperialismo norteamericano y europeo, por medio de la lucha de clases, de la estrategia de la revolución social, de la tarea de reconstituir la Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y del objetivo histórico de edificación de los Estados Unidos Socialistas de Europa.

Por la defensa de Venezuela y exigir la devolución del Presidente Maduro y su esposa a sus cargos. No era el narcotráfico, ¡era el petróleo! Condenamos la acción terrorista de EE.UU. que bombardeó a nuestra hermana Nación y secuestró a su Presidente. Que mató a decenas de personas en el Caribe y en el Pacífico bombardeando pequeñas lanchas con la excusa de combatir el narcotráfico.

En defensa de la Revolución Cubana, bloqueada por más de 6 décadas y ahogada para que se rinda. No a la intromisión y las amenazas de EEUU. Toda la solidaridad con el pueblo cubano que sufre los peores padecimientos.

¡Fuera yanquis del Canal de Panamá!

¡Fuera la OTAN de Malvinas! Ningún permiso militar en Tierra del Fuego o la Antártida.

Por el desmantelamiento de las bases militares de EEUU y la OTAN en América Latina y en todo el mundo que amenazan a nuestros pueblos.

Impedir el saqueo de nuestras riquezas. Desconocer toda la deuda externa y las imposiciones del FMI, expropiar los medios de producción vitales en manos de las multinacionales.

¡Viva el 1° de Mayo!

¡Viva el Socialismo! ¡Viva el Comunismo!

¡Pongamos en pie el Partido Mundial de la Revolución Socialista!