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1° DE MAYO: Es necesario y ¡urgente! conquistar la independencia política de la clase obrera, construyendo la dirección revolucionaria, el partido, para poder acaudillar la rebelión popular que se está gestando

Estamos viviendo una etapa de descomposición y destrucción a gran escala en el mundo. El imperialismo, especialmente EEUU, quiere recuperar su papel hegemónico a cualquier precio, salir de su estancamiento y crisis. Crecen las guerras del imperialismo, especialmente de EEUU y su satélite, el sionismo israelí, provocando un genocidio en el pueblo palestino y amenazando con eliminar la civilización persa, sobre la que se descargaron 15.000 ataques en un mes. Su política es profundizar el sometimiento de nuestros países para saquearlos, desconociendo su soberanía. Su estrategia esencial es debilitar y aislar a China para impedir su crecimiento.

La inflación crece durante 10 meses seguidos, no la pueden detener. Los índices oficiales calculados con los gastos de hace 25 años no reflejan la realidad. La inflación es mucho más elevada. Los combustibles se ajustan conforme el precio mundial, como si fueran importados de Oriente Medio. El poder adquisitivo de la mayoría está fuertemente deteriorado, los ingresos no alcanzan para llegar ni a mitad de mes. Crece la pobreza y la indigencia.

Crece la desocupación. Miles de establecimientos industriales y comerciales cierran. Eliminan cerca de 900.000 planes sociales, principalmente del programa Volver al Trabajo, de apenas $78.000 por mes. Despiden trabajadores del Servicio Meteorológico y de varios organismos estatales. Sigue suspendida la obra pública.

El Gobierno adeuda decenas de miles de millones al PAMI que debe a los prestadores que van renunciando o cortando los servicios, les baja los ingresos a los profesionales que ya percibían una miseria. Deja de proveer medicamentos gratuitos. Crece la mortalidad entre los más viejos y también crece la mortalidad infantil. El consumo sigue cayendo. Dejaron de entregar comida, hace mucho tiempo, a miles de comedores.

Sigue cayendo la producción y también la recaudación de impuestos. El Gobierno no cumple con la Ley de emergencia en discapacidad, hay retrasos en los pagos de los servicios que ni siquiera se han actualizado, no entregan medicamentos. No cumplen con la Ley de financiamiento de la universidad. No transfieren lo que corresponde a las provincias. No quieren pagar los subsidios al transporte generando un caos para millones de personas que diariamente dependen del transporte colectivo. Crece la cantidad de personas en situación de calle, que son reprimidas. Crece la represión a las protestas sociales. El ajuste violento en las condiciones de vida y de trabajo abarca a la gran mayoría.

Sólo con una revolución social que derribe del poder a un pequeño grupo de empresas y empresarios, dueños de los principales medios de producción, sometidos al programa del FMI cuyo objetivo es hacernos pagar una deuda fraudulenta. Ellos son la dictadura del capital, son los que mandan, aunque no los haya votado nadie, son los que deciden sobre nuestro destino.

No hay forma de conciliar sus intereses con los nuestros, ellos quieren arrancarnos todo, volvernos a la esclavitud, para aumentar sus ganancias, para poder fugarlas al exterior, para pagar la deuda externa y la interna. Ese puñado de empresarios locales y extranjeros dueños del país deben ser expropiados, para poder desbloquear las fuerzas productivas y poner todos los recursos al servicio de la mayoría, industrializando el país.

No se trata solamente de sacarnos a Milei de encima. Se trata de terminar con la clase capitalista en el poder, para empezar una nueva historia. Ellos dominan la Justicia, el Congreso, los medios de comunicación y tienen a su servicio todas las fuerzas represivas.

Decimos que los grandes medios de producción, vitales para la economía deben ser expropiados, para transformarlos en propiedad social (de todos en general y de nadie en particular).

Esta política de la clase obrera debe expresarse en su partido revolucionario, que levante estas ideas y las proyecte hacia la transformación socialista de la sociedad con la estrategia de la sociedad sin clases, el comunismo.

La clase obrera, que produce la riqueza, es una clase minoritaria pero poderosa, sin ella la economía se paraliza. Pero para derribar el poder del capital, su dictadura, es necesario ganarse a la mayoría oprimida poniendo en pie el frente único antiimperialista, para poder dirigirla, porque sólo por la vía de la revolución social se podrá empezar a resolver las tareas nacionales y democráticas que la burguesía en el poder no pudo y no supo. La burguesía es una clase parasitaria entregada de pies y manos al capital financiero, y esto es irreversible.

La clase obrera debe construir su partido y recuperar todas las organizaciones sindicales que deben estar a su servicio, para eso fueron creadas, no para beneficio personal de algunos dirigentes, no para servir a algún partido patronal, no para sumar sus bancas en el Congreso, sino sometidas al mandato de sus bases, de sus asambleas.

En memoria de nuestros mártires de la Patagonia, de los Talleres Vasena, de los quebrachales, de los bombardeos en la Plaza de Mayo, de los fusilados por la Libertadora (fusiladora), de los caídos en todas las movilizaciones, huelgas, represiones, de los pueblos originarios salvajemente reprimidos, de nuestros 30.000 compañeros detenidos desaparecidos, de nuestras Madres y Abuelas…

En Memoria de todos ellos y en su honor llevaremos la bandera hasta el final, hasta terminar con este régimen miserable de explotación y saqueo, de empobrecimiento y precarización, empezando por sacarnos de encima a este Milei que retrata mejor que nadie la podredumbre imparable del régimen.

¡Viva la revolución y dictadura del proletarias! ¡Viva el socialismo, Viva el Comunismo!

(Nota de Masas n°501)