El Programa Obrero frente a la destrucción del poder adquisitivo de trabajadores y jubilados, frente al sometimiento y saqueo de nuestro país, para poner en marcha la economía liberando las fuerzas productivas
El Frente de Sindicatos Unidos (FreSU), que incluye a la UOM y Aceiteros, convocó a un plenario nacional el 1 de mayo de 2026 para definir un “programa del movimiento obrero” ante la crisis, enfocado en “salarios dignos, defensa del empleo y rechazo al ajuste”. El FreSU se pronunció contra la reforma laboral antiobrera del Gobierno, ordenada por el FMI y la AmCham, y votada por el Congreso, llamaron a parar contra la Ley y se movilizaron.
El Plenario Nacional se realizará el 1 de mayo en el camping de la UOM, con la participación de más de 1.500 delegados de más de 140 organizaciones gremiales (UOM, Aceiteros, ATE, Aeronáuticos).
Su objetivo: “Elaborar un programa propio del movimiento obrero argentino, estableciendo una “agenda de la dignidad” ante la caída del poder adquisitivo y despidos”. Exige un salario mínimo de más de $2.706.923 (a marzo 2026), defiende la soberanía de Malvinas. Anunció su propia “Canasta Básica del Hogar Trabajador” para medir “los verdaderos costos de vida”.
“Para alcanzar ese monto, el Salario Mínimo, Vital y Móvil debiera ser de 8 veces su valor actual. De esta forma, se podrían cubrir las 9 necesidades básicas que indica la Constitución Nacional: Alimentación ($618.583), Vivienda ($533.942), Salud ($329.582), Cultura y educación ($233.852), Vestimenta ($138.693), Transporte y vacaciones/esparcimiento ($554.511), Previsión ($297.762)”.
Daniel Yofra, secretario general de la Federación Aceitera (FTCIODyARA), apuntó: “Mientras el Gobierno mide números de pobreza, nosotros presentamos números de dignidad. Y por eso también, ante el abandono del Consejo del Salario, el FreSU asume la tarea técnica de definir estos parámetros con equipos propios. No queremos seguir discutiendo salarios de hambre, corriendo atrás de un IPC que no refleja lo que pasa en el bolsillo de los trabajadores”.
Es de enorme importancia para el movimiento obrero debatir su programa, para no ir a la rastra de los programas patronales o directamente del FMI y en este sentido haber empezado por definir cuál es el costo de la canasta familiar, que es lo mínimo que debe percibir un trabajador activo o jubilado, es un paso significativo. Ningún sector patronal lo reconocerá. Para nosotros esta es la línea que define la pobreza: todo trabajador que no alcanza a cubrir lo que cuesta esa canasta es pobre, porque si percibe menos debe resignar cuestiones vitales para su vida. Es importante también el rechazo absoluto a la Reforma Laboral del FMI que debe ser derogada. Los sindicatos que adhieren al FreSU debieran llevar este debate a las bases, a los lugares de trabajo, en asambleas, plenarios, para debatir también cómo llevamos un plan de lucha para imponerlo.
Es necesario avanzar también en la respuesta a la precarización laboral, el trabajo no registrado y al desempleo creciente. Cómo defender las fuentes de trabajo amenazadas por los crecientes cierres, suspensiones, despidos, “retiros voluntarios”. Muchos trabajadores tienen más de un empleo para poder sumar un mejor ingreso, si el salario mínimo cubriera el costo de la canasta familiar por 8 horas de trabajo o un cargo, seguramente se liberarían muchos puestos de trabajo. Si se pone en marcha un plan nacional de obras públicas de acuerdo a las necesidades se generarán cientos de miles de puestos de trabajo genuino.
Esto para abordar las reivindicaciones mínimas y elementales de los trabajadores. Pero también necesitamos dar respuesta a todos los problemas democráticos, nacionales y sociales, porque sólo la clase obrera puede encabezar la lucha por defender a la Nación contra el saqueo y terminar con su sometimiento, conquistando la soberanía. La burguesía, con sus partidos y sus instituciones, es incapaz y cobarde para defender a la Nación, nada se puede esperar de ella, nos seguirá hundiendo en el hambre, la miseria y la desocupación.
Para abordar el debate del programa podemos partir de los programas que ha elaborado el movimiento obrero en el pasado, como los de La Falda de 1957, o de Huerta Grande de 1962, o del 1° de Mayo de 1968 de la CGT de los Argentinos, muy conocidos por la vanguardia obrera.
Por ejemplo, el Plenario nacional de las 62 organizaciones en 1962 realizado en Huerta Grande, Córdoba, definió lo que se conoce como “Programa de Huerta Grande” que muy sintéticamente concentra la respuesta a los principales problemas económicos:
“1. Nacionalizar todos los bancos y establecer un sistema bancario estatal y centralizado.
2. Implantar el control estatal sobre el comercio exterior.
3. Nacionalizar los sectores claves de la economía: siderurgia, electricidad, petróleo y frigoríficas.
4. Prohibir toda exportación directa o indirecta de capitales.
5. Desconocer los compromisos financieros del país, firmados a espaldas del pueblo.
6. Prohibir toda importación competitiva con nuestra producción.
7. Expropiar a la oligarquía terrateniente sin ningún tipo de compensación.
8. Implantar el control obrero sobre la producción.
9. Abolir el secreto comercial y fiscalizar rigurosamente las sociedades comerciales.
10. Planificar el esfuerzo productivo en función de los intereses de la Nación y el Pueblo Argentino, fijando líneas de prioridades y estableciendo topes mínimos y máximos de producción”.
Podemos incorporar la ruptura con el FMI y su programa, la estatización de los puertos, la recuperación de los ríos y los lagos. Terminar con toda forma privada de salud y educación, unificándolas en un sistema público nacional. La defensa irrestricta de las libertades democráticas, libertad a Cristina Kirchner y contra su proscripción. Desmantelar el aparato represivo y de inteligencia, expulsar las bases militares yanquis. Las Malvinas son argentinas. Fuera el Reino Unido y la OTAN de nuestro país.
Aquellos programas tuvieron la limitación de ilusionarse con que el nacionalismo burgués, el peronismo, podría llevarlos adelante, frustrándose trágicamente.
Partimos de la convicción de que para desarrollar las fuerzas productivas y empezar a resolver nuestros problemas más urgentes, necesitamos terminar con el bloqueo que significa la gran propiedad privada de los medios de producción en muy pocas manos, la mayoría extranjeras.
En el programa de la clase obrera se expresa su independencia política y organizativa respecto a los intereses de la burguesía, sus partidos y sus instituciones, porque nuestros intereses son contrapuestos, antagónicos y por lo tanto excluyentes. O adoptamos nuestro programa o se seguirá detrás del programa antinacional y antiobrero de la burguesía. Se debe romper con toda política conciliadora.
Para dar esta lucha necesitamos la independencia de nuestros sindicatos respecto del Gobierno y los partidos, necesitamos conquistar plenamente la democracia sindical, unificar las centrales sindicales en una única CGT. Rechazar toda injerencia del Estado y las empresas en la vida sindical. Impulsar las asambleas, los plenarios, la solidaridad con todas las luchas, la organización de todos los cuerpos de delegados, revocando los mandatos de todos aquellos que no estén a la altura de las decisiones de sus bases. Confiando en que sólo con nuestros propios métodos de lucha podremos imponer nuestro programa, nunca por medio de elecciones o leyes del Congreso.
No es posible reformar el capitalismo que nos hunde en la barbarie, no hay caminos intermedios. Es necesario relacionar nuestros reclamos más urgentes y dramáticos con la perspectiva de liberar a nuestra Nación, liberarnos como clase y liberar a la mayoría oprimida.
Hoy es necesario terminar con el gobierno de Milei y el programa del FMI y los grandes bancos y corporaciones. Este programa sólo se los puede derrotar con la acción directa de masas encabezadas por la clase obrera, por sus organizaciones políticas y sindicales, imponiendo la más amplia unidad para luchar. No serán derrotados por la vía electoral, ni por leyes del Congreso ni fallos de la Justicia.
Es urgente unificar todos los reclamos de los oprimidos, todas sus luchas en un frente único antiimperialista dirigido por la clase obrera. La perspectiva estratégica es la revolución y dictadura proletarias. Por un gobierno obrero-campesino (de la gran mayoría oprimida de la ciudad y el campo), basado en los organismos de poder de las masas.
La política económica y militar terrorista de EEUU junto con el Estado sionista de Israel es el mayor peligro para la humanidad. Nuestra mejor solidaridad con el pueblo palestino, iraní, venezolano, libanés, cubano, atacados ferozmente es terminar con su sirviente lacayo Milei tan pronto como sea posible para que no siga haciendo más daño.
¡Gracias por contribuir a la memoria de la lucha de la clase obrera de la región!
(Nota de Masas n°501)
