CERCImasas-502

Putrefacción de la democracia burguesa en Perú: ganó el voto nulo y blanco

El domingo 12 de abril de 2026 fueron las elecciones generales con 35 candidatos presidenciales. Después de más de 10 años de crisis, con 8 presidentes en una década. Los últimos 6 gobiernos culminan en la gestión de Dina Boluarte, con un saldo de más de 60 muertos en protestas.

Con el 93% de actas procesadas, los resultados oficiales dan a Keiko Fujimori 17% en primer lugar. Le sigue Roberto Sánchez con 12% en segundo lugar, candidato reformista de “izquierda caviar” (en Perú significa pituco de izquierda. Red.) de Juntos por el Perú. En tercer lugar, queda Rafael López Aliaga, el “Porky”, con 11,9%, candidato de la ultraderecha de Renovación Popular. Ningún candidato superó el 50% necesario para ganar en primera vuelta.

Los votos nulos y blancos, sumados, superan a la candidata más votada. Representan el bloque mayoritario. Sólo los votos nulos superan a 29 de los 35 candidatos en carrera. Los votos blancos, con 16% del padrón, superan a 34 candidatos juntos. 27 millones de peruanos acudieron a las urnas.

La elección fue una pelea de todas las derechas: Keiko Fujimori vs Rafael López Aliaga el “Porky” vs Roberto Sánchez, reformista de “izquierda caviar”. Todos por ganarse el voto con sus modelos de gobierno que varían en matices, pero no de fondo.

El dato central no es quién pasó a segunda vuelta. El dato central es que la mayoría no votó por ningún candidato. El voto nulo y blanco expresa repudio a toda la oferta electoral y al sistema político que la sostiene.

La democracia burguesa emitida por las urnas no logra representar a las mayorías. La Constitución, el Gobierno y el Parlamento funcionan al servicio de intereses empresariales. La corrupción es estructural, no anecdótica. En ese marco, el proceso electoral se convierte en un botín de ganancia rentable para gobernar para unos pocos, en desmedro de otros.

El pueblo del Perú necesita una salida histórica fuera del marco del capitalismo y las urnas. La decadencia y la corrupción que hunden al país no se resolverán votando cada cinco años.

La alternativa es la construcción de un Partido obrero revolucionario, con un programa de transición del capitalismo al socialismo, que dote de dirección real a trabajadores, campesinos y clases medias empobrecidas. Partido vinculado a una internacional comunista como el CERCI.

Los votos nulos y blancos no son apatía. Son un pronunciamiento político. Son la señal de una disyuntiva: o triunfa una revolución social, o triunfa la reacción y la decadencia del sistema capitalista. De no abrirse una salida revolucionaria, el Perú queda condenado a otros 100 años de saqueo, miseria y explotación.

Wiraqocha, POR de Bolivia – Masas n° 2.879