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Milei cumple el programa del FMI a rajatabla: Destruir a las universidades es parte de la destrucción de la educación de todo el país

Han pasado dos años desde la primera Marcha Federal Universitaria en abril de 2024, con una movilización extraordinaria de cerca de 800 mil personas, sólo en Buenos Aires. Desde entonces se sucedieron dos marchas gigantescas más, una en octubre de 2024 y otra en septiembre de 2025, conquistando como resultado la aprobación y ratificación de la Ley de Financiamiento Universitario por el Congreso Nacional, Ley que hace más de 200 días que el Gobierno de Milei se niega a cumplir, buscando todo tipo de maniobras legales y presiones sobre el Consejo Internuniversitario Nacional para evitar su aplicación plena. La Ley especifica de forma detallada los pasos legales de cómo financiar la universidad y de cómo el presupuesto debe ser aplicado a través del Poder Ejecutivo.

Hasta ahora lo único que se consiguió fueron los gastos de funcionamiento para mantener las universidades abiertas, pero los salarios de los trabajadores de la universidad quedaron totalmente destruidos. Como resultado, los salarios de referencia docentes y no docentes cubren apenas un tercio de la canasta familiar, hoy en 2.802.755 pesos. Para que todos los trabajadores del sistema universitario cubran el costo de la canasta familiar es necesario triplicar el salario. La ley de financiamiento propone que ganemos el equivalente a los salarios del final del gobierno de Fernandez, un 50% de recomposición salarial, no toma como referencia la canasta familiar, ni considera lo perdido durante el gobierno de Macri.

La política del Gobierno es destruir la educación pública a través de la reducción del presupuesto universitario, que las universidades permanezcan abiertas mientras se derrumban, que la precarización y la destrucción de la educación se naturalicen y se conviertan en la norma. El CIN recibe las presiones del Gobierno y se convierte en correa de transmisión de su política, ya que buscan mantener las universidades abiertas como si no pasase nada, mientras tratan de apelar a la Justicia para que se cumpla la Ley. Todos estos intentos han fracasado, incluso la medida cautelar parar embargar de cuentas de funcionarios del Gobierno Nacional ante el incumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario.

Las bases de trabajadores universitarios ya no soportan el precio del ajuste y el precio de seguir sosteniendo el funcionamiento de las universidades a costa de sus salarios. Hay cientos de docentes y trabajadores que han renunciado en el último período, o personal contratado que ha sido dado de baja. Muchas direcciones sindicales de no-docentes que se agrupan en FATUN siguen los lineamientos del Triunvirato de la CGT, es decir, seguir esperando hasta el 2027. Sin embargo, el profundo descontento en las bases ha empujado a FATUN, FEDUN y las CONADUs a llevar un plan de lucha durante lo que va del año. La fragmentación sindical y la desorganización de los trabajadores hace que éste se exprese a ritmos muy distintos según la universidad, pero en su conjunto los trabajadores del sector han mantenido vivo el conflicto mediante paros y difundiendo el conflicto.

En un contexto de desgaste político y debilidad extrema del Gobierno de Milei ante los escandalosos casos de corrupción que caracterizan a su gobierno (estafa $Libra, causa ANDIS, retención de alimentos por Capital Humano, créditos del Banco Nación a funcionarios, enriquecimiento ilícito de Manuel Adorni, etc.), la respuesta debe ser contundente. Con lo que ingresa al país por las exportaciones del agro, del gas, del petróleo y la minería, se podría triplicar el presupuesto universitario sin ningún problema. Plata hay, pero se la están fugando toda. En los últimos 6 meses, la fuga de capitales equivale a 10 veces el presupuesto universitario, un completo escándalo.

Es necesario parar el país por medio de la huelga general, ya que los trabajadores universitarios por sí solos no podemos. Hay que exigir a la CGT un paro total de actividades y plan de lucha a lo largo y ancho del país, y si su dirección no se encuentra a la altura, es necesario expulsarla y reemplazarla por otra. Su adhesión a la 4ta Marcha Federal Universitaria es testimonial si no hay paro de por medio. Es necesario avanzar en la coordinación entre distintos sectores para impulsar desde abajo una huelga general, es importante profundizar los debates para que seamos el conjunto de los trabajadores los que decidamos qué hacer con la riqueza producida en el país. Los esfuerzos de sindicatos combativos, como aceiteros por impulsar el debate programático con otros sectores, son una referencia en este sentido.

Defender la universidad pública y la educación sin defender el desarrollo nacional, la industrialización y la soberanía sobre nuestros recursos naturales es una incoherencia. Sin el monopolio y estatización del comercio exterior y de la banca es imposible evitar la fuga de capitales para desarrollar al país en su conjunto.

Pero estas tareas sólo pueden ser llevadas adelante por la clase obrera, única clase revolucionaria en el momento histórico actual donde la burguesía nacional se alía con el imperialismo para destruir todas las conquistas existentes. Sólo mediante la Revolución y Dictadura Proletaria vamos a poder defender la educación, la salud, el Sistema Científico-Tecnológico y la soberanía nacional. Expropiando a la burguesía, clase parásita y en decadencia que se entrega de brazos abiertos al capital financiero internacional.

(Nota de MASAS n°502)