El terror imperialista es un peligro para toda la humanidad
Los pueblos del mundo deben levantarse para detenerlo
EE.UU. está dispuesto a todo para imponer su hegemonía al mundo, para apoderarse del petróleo y las rutas navegables.
Su desesperación lo llevó a romper todas las reglas a sembrar el horror. Se dispuso a ejecutar un genocidio contra el pueblo persa amenazándolos con llevarlos a la “edad de piedra”, destruyendo su civilización.
Previamente bombardeó Venezuela y secuestró su presidente, bloqueó durante meses el Caribe, hundió varias lanchas matando a decenas de tripulantes y detuvo buques petroleros en alta mar
Bombardeó Yemen, Siria, Irak, Somalia y Nigeria. Amenazó con tomar Groenlandia. Tomó el Canal de Panamá. Ahoga a Cuba profundizando el bloqueo histórico buscando su rendición.
Más de 15.000 ataques fueron realizados sobre Irán y no logró sus objetivos, ni terminar con el régimen, ni impedir la producción y lanzamiento de drones y misiles, ni capturar el uranio enriquecido, ni apoderarse de su petróleo.
El gobierno de EEUU pasó a retiro a altos oficiales militares que cuestionaron esta guerra y acciones contrarias al derecho, renunciaron funcionarios de primer nivel que se ocupaban de inteligencia. No estaban dispuestos a cometer crímenes de guerra, no consideraban que Irán fuera una amenaza para EEUU.
La gran mayoría de su población rechaza la guerra, incluso una parte de su propio partido. La movilización de más 8 millones de personas, la más grande en la historia, levantó como una de sus banderas el rechazo a la guerra.
Esta guerra es responsabilidad de EEUU, Israel pudo haber presionado para lanzarse en este momento. EEUU trabajó desde 1979 por derrocar a los Ayatolas y apoderarse del petróleo nacionalizado. Hay un objetivo de construir un gran Israel con más anexiones y el mayor obstáculo es Irán. Hay movilizaciones en Israel contra la guerra. En su provocación Israel amenazó directamente a Turquía.
La guerra hizo subir bien alto el precio de los combustibles, del gas, de los fertilizantes, impactando sobre el resto de los precios de la economía. La promesa de Trump de bajar la inflación se esfumó.
La fuerte resistencia de Irán no estuvo en sus cálculos, creyeron que matando a su Líder Supremo y altos funcionarios caería el “régimen” que se fortaleció por su resistencia al ataque.
Los gastos de la guerra suman mucho más que los 25 mil millones de dólares que declaran y dejaron al desnudo las dificultades de aprovisionamiento para una guerra prolongada. Quedó en evidencia las dificultades militares de EEUU para actualizar su tecnología militar.
Sus socios de Europa no lo apoyaron y algunos países negaron la utilización de las bases militares de EE.UU. como España, Italia, Austria. Y no autorizaron la utilización de su espacio aéreo, como tampoco Francia. Alemania señaló que EEUU estaba siendo humillada y que debía salirse de esa guerra que estaba dañando la economía mundial.
La OTAN aparece prácticamente rota, no acudió en auxilio de Trump cuando lo pidió explícitamente. Trump amenaza con retirar bases militares de Europa o retirar miles de sus soldados. El Reino Unido busca aproximarse nuevamente a la Unión Europea, con un balance negativo del Brexit.
El Papa León XIV emitió una dura reprimenda a Trump. Calificó las amenazas de Trump contra Irán de aniquilar “toda la civilización” como “verdaderamente inaceptables”. El discurso guerrerista de Trump y Netanyahu se encubre con misticismo religioso sobre mandatos divinos y pueblos elegidos.
Los países árabes atacados por Irán, sus bases militares norteamericanas, algunas empresas, refinerías, no han generado una intervención de esos gobiernos contra Irán seguramente por el temor a la reacción de sus pueblos que ven con simpatía la resistencia iraní. La incapacidad de EEUU para defenderlos puso en crisis sus alianzas.
Quedó demostrado que EEUU no podía defender militarmente a los países árabes donde tenía sus bases militares, orientadas más bien a proteger a Israel. Sus bases fueron destruidas y casi anulada su radarización.
Hezbollah redobló sus ataques sobre el norte de Israel que respondió ocupando el sur de El Líbano con gran cantidad de asesinatos. Los huties se sumaron a los ataques contra Israel.
El pueblo iraní se movilizó en varias oportunidades respaldando la respuesta de su gobierno a la guerra terrorista de EEUU e Israel. Ante la amenaza inminente de atacar los puentes y las centrales nucleares estos lugares fueron ocupados y abrazados por una multitud de personas arriesgando sus vidas, mujeres en gran proporción.
Israel queda más aislada del mundo, rompiendo el acuerdo de paz con sus bombardeos a El Líbano. La política sionista es cada vez más criticada en EEUU. Suecia ha dado un sacudón a la diplomacia pidiendo la expulsión de Israel de la ONU y otros organismos.
Quedó demostrada la vulnerabilidad del ejército más poderoso del mundo y que el “escudo de hierro” de Israel pudo ser atravesado en numerosas oportunidades. Los portaviones más grandes del mundo tuvieron que retirarse, perdieron varios aviones y helicópteros, sus bases militares en los países vecinos fueron destruidas, su stock de municiones quedó en estado crítico.
EEUU quiere salirse de una guerra que inició creyendo que sería una operación de pocos días, que bastaba con liquidar a su Líder y algunas figuras relevantes para incentivar una revuelta popular y derrocar su poder.
EEUU también bloqueó el estrecho de Ormuz para intervenir sobre los buques que sí circulan autorizados por Irán, generando una respuesta dura por parte de Irán. Esta intervención también fracasó. No se puede condenar a Irán por el bloqueo porque fue realizado en legítima defensa. Antes del ataque de EEUU e Israel el Estrecho estaba liberado.
Es fundamental la intervención de las masas, con la clase obrera a la cabeza para defender a Irán, Venezuela, Cuba, México, y todos los países amenazados por la prepotencia imperialista. La política es impulsar el frente único antiimperialista en nuestros países y la lucha antiimperialista en todo el mundo para derrotar y desarmar la amenaza imperialista.
(Nota de MASAS n°502)
