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Despidos: Ocho meses de acampe en ILVA

La semana pasada los obreros de la cerámica ILVA recibieron la triste noticia de que su compañero Javier Lopez, de 47 años, tomó la decisión de quitarse la vida. El hecho llenó de bronca e indignación a todos los trabajadores y sus familias. Hace ocho meses que la patronal decidió abandonar la empresa, adeudando sueldos y sin pagar indemnizaciones. 

Los trabajadores decidieron retomar las medidas de lucha con cortes de calles dentro del Parque de Industrial de Pilar donde la empresa tiene su planta. Ni la patronal, ni los gobiernos, ni la justicia vienen dando alguna respuesta. Son 300 las familias que la patronal dejó en la calle en octubre del año pasado y desde ese entonces acampan en la puerta de la fábrica. Uno de los delegados manifestaba: “¿Qué están esperando? ¿Que haya otro caso como el de Javi?”

La hermana de Javier, escribió una carta a sus compañeros: “Deseo que la muerte de mi hermano sirva para que ningún otro empleado pierda su vida… Mi hermano con errores y aciertos era mágico.Vamos muchachos no aflojen, pero tampoco permitan que unos HDP los mate”.

Uno de los dueños de ILVA es Francisco Zanon, cuya familia había abandonado en el 2001 la empresa de cerámicos que tenían en Neuquén, que luego del cierre los obreros tomaron y pusieron a producir. A pesar de aquel vaciamiento la familia Zanón volvió a invertir en otra Cerámica y la historia se volvió a repetir. En estos meses los obreros realizaron escraches a otras empresas ligadas tanto a Zanon como a los otros dueños: Franco Bocci y Patricio Colombo.

Esta situación que viven los trabajadores de la Cerámica ILVA se repite a lo largo y ancho del país. En el Parque Industrial de Pilar, el más grande del país, se calcula que hay un 20% menos de puestos de trabajo. Allí mismo el año pasado también cerraron sus plantas Kimberley Clark, Kenvue, Whirpool y Magnera a la que hay que sumar los despidos por goteo en las otras empresas como por ejemplo Akapol (pegamentos), FARA (ladrillos) o laboratorios Sidus (hoy en manos de Roemmers). Está planteada la coordinación entre trabajadores de distintos sectores para defender los puestos de trabajo y luchar por sus reivindicaciones.

A su vez para la situación de ILVA aplica también lo que señalamos para las cerámicas en Neuquén:  la salida a la crítica situación que viven es la estatización de las fábricas con la creación de una empresa única estatal ceramista que esté ligada a la planificación y ejecución de planes de obras públicas que permita dar solución al grave problema habitacional que padecen miles de familias, a la construcción de escuelas, hospitales, etc.

(Nota de MASAS n°502)