Bolivia: las contradicciones al interior de la lucha popular
La lucha popular ha llegado al punto de arrinconar al gobierno y de obligarle a retroceder constantemente en la aplicación de sus medidas neoliberales de ajuste. Los sectores populares de obreros, campesinos y clases medias empobrecidas se movilizan contra la incapacidad del gobierno de resolver los problemas derivados de la crisis económica, pero también contra toda su política entreguista, privatizadora y antiobrera, además de que prima en las masas un fuerte sentimiento anclado en la opresión nacional de rechazo a un gobierno blancoide que gobierna para los empresarios y las transnacionales imperialistas.
El gobierno acorralado ha intensificado su campaña antisindical, contando para ello con los medios de comunicación burgueses y las redes sociales donde la clase media acomodada repite hasta el cansancio sus consignas racistas, clasistas y de odio mortal a la movilización de los oprimidos. Esta campaña está llena de ataques a los sindicatos, a los bloqueos y la violencia de las movilizaciones, pero no dice nada de la violencia que se aplica desde arriba contra las masas, la represión, la persecución, la destrucción de sus condiciones de vida y la estigmatización constante contra los de abajo, estamos en medio de la lucha de clases y no podemos enfrentarnos con el enemigo de clase con flores cuando éste quiere eliminarnos.
Otro punto en el que el gobierno ha centrado su campaña, es en acusar a la movilización de estar dirigida por los evistas. El gobierno magnifica el papel de Morales y lo utiliza para neutralizar la lucha y sembrar dudas entre los movilizados. Esta misma táctica la usaba el masismo para acusar a cualquier movilización en su contra de estar financiada por la derecha. Es inevitable que los oportunistas de todo pelaje (evistas, laristas, petistas y otros) quieran aprovecharse de las luchas como trampolín electoral; frente a esto los trabajadores movilizados deben aguzar su independencia política y remarcar su diferencia con los politiqueros trepadores, para esto es fundamental la presencia del partido revolucionario en la lucha.
Las capas de vanguardia y las más radicalizadas no se dejan arrastrar por esta campaña, pero las capas de retaguardia son presa fácil (este fenómeno se vio con claridad en el magisterio) y no pocas terminan paralizadas frente a la duda de ¿Qué viene después de Paz? ¿Otra vez Evo? ¿Lara? ¡¿Tuto?! Triste final de Evo Morales que ha terminado como un espantapájaros funcional a la derecha para desarticular las luchas.
En este último punto es que se evidencia otra debilidad de la movilización, la falta de claridad en los objetivos de la lucha, el pedido de que el gobierno renuncie no es equivocado, al final es un gobierno burgués, enemigo de los explotados ¿Por qué habría que darle un respiro o una oportunidad? si toda su política está orientada a descargar todo el peso de la crisis en las masas empobrecidas. Si en el pasado el pueblo movilizado ajustó cuentas con Goni y Evo ¿por qué no habría de hacer lo mismo ahora con otro gobierno antinacional? La debilidad aquí está en la falta de una perspectiva revolucionaria, la burocracia sindical que dirige la mayoría de las organizaciones del país es incapaz de dar esa respuesta, su perspectiva de lucha es limitada y se circunscribe al marco democrático burgués, es más, muchos burócratas ya están preparando un bolsón electoral (Partido de los Trabajadores) para subirse al aparato estatal de la burguesía. Otros se apresuran a tranzar con el gobierno y claudicar en la lucha a cambio de migajas como los burócratas de la CTEUB y de la CONMERB.
Esta falta de perspectiva sólo puede ser llenada retomando la tradición revolucionaria del proletariado boliviano y esto sólo puede ocurrir con la mediación del Partido Revolucionario (POR), los trotskistas que están empeñados en darle un contenido político a esta lucha y están ayudando a madurar a las capas de vanguardia de los movilizados en la perspectiva de que instauren su propio gobierno, un gobierno de obreros, campesinos y clase media empobrecida. La forma de materializar este gobierno es avanzar en crear un órgano de poder de las masas, como la asamblea popular, una instancia donde las masas dirigidas por la clase obrera discutan los problemas del país, elijan a sus representantes con mandato imperativo y ejecuten su voluntad por encima y en oposición al parlamento y al gobierno de la burguesía
La Asamblea Popular, debe enarbolar con nitidez la respuesta obrera frente a la crisis, que no es otra que exigir la nacionalización de los recursos naturales, la estatización de la banca, la agroindustria para obtener los recursos necesarios para el desarrollo de la economía nacional; también se debe imponer el monopolio estatal del comercio exterior para garantizar la provisión de dólares y alimentos de primera necesidad y planificar la economía mediante la instauración del control obrero colectivo en todas las instancias de la administración estatal. Este es el camino que debemos seguir para que la crisis la paguen los ricos y para construir nuestra perspectiva de poder.
Sebastián – POR Bolivia Masas n°2882
