La lucha de los trabajadores autoconvocados de Chubut superó a la burocracia sindical de ATECH, que decidió entregar el conflicto salarial
La pérdida del poder adquisitivo, la polifunción y el recargo laboral son el común denominador de la situación que atraviesan los trabajadores de la educación en todo el país. Las consignas “el salario no alcanza” y “tenemos salarios de pobreza” recorren cada uno de los conflictos docentes que se desarrollan en distintas provincias, como Córdoba, Río Negro, Catamarca, Provincia de Buenos Aires, Santa Cruz y Chubut. Son conflictos que no logran nacionalizarse y que se desarrollan de forma aislada como consecuencia de la política de entrega y conciliación de la CTERA con el gobierno de Milei y los gobernadores.
La política de paz social de la CTERA se replica en cada una de las provincias donde dirige la Celeste. Es allí donde surgen y toman fuerza las autoconvocatorias de los trabajadores, frente a conducciones sindicales que no están dispuestas a luchar por salario y condiciones laborales.
El ejemplo más claro es Chubut, que entra en su tercera semana de conflicto. Allí, los trabajadores de la educación impulsaron un “faltazo” autoconvocado ante la negativa de los cuatro sindicatos —ATECH, SITRAED, UDA y AMET- de convocar a un paro y luchar por aumento salarial. Incluso, estos tres últimos las burocracias aceptaron la propuesta salarial del 2% del gobernador Ignacio Torres, alineado con la política de ajuste de Milei.
En Chubut, el salario de una docente que recién se inicia no supera los $650.000, prácticamente el mismo valor que un alquiler en la provincia.
El faltazo impulsado por los docentes autoconvocados, acompañado de grandes movilizaciones en toda la provincia, sumó además al resto de los trabajadores estatales, que también sufren las consecuencias de vivir con salarios por debajo de la línea de pobreza. Quedó demostrada la disposición de los trabajadores a luchar y a unificar desde abajo lo que las burocracias dividen desde arriba.
Los autoconvocados pusieron en pie espacios asamblearios negados por la burocracia sindical. Allí discutieron y acordaron un pliego de reivindicaciones que, en el terreno salarial, exige un aumento que lleve el salario inicial docente a $1.500.000. La desconfianza en la burocracia se transformó en la exigencia de veedores de los autoconvocados en la mesa de negociación.
Estos espacios y los métodos de acción directa -como la toma del Ministerio de Educación por parte de los auxiliares de la educación, los cortes de ruta en Puerto Madryn y el acampe en Rawson, que impuso la convocatoria a una nueva paritaria para el lunes 18 de mayo-, expresan una respuesta organizada de los trabajadores frente al programa de ajuste del gobierno nacional y provincial.
El gobierno creyó que podía imponer una paritaria del 1% con la complicidad de la burocracia sindical, pero debió retroceder ante la fuerza de los autoconvocados, que lograron transformar su reclamo en una causa de toda la población y amenazan con un nuevo “Chubutazo”.
La situación de la lucha de clases se profundiza y los trabajadores resisten como pueden. Chubut muestra el camino que debemos seguir en el resto del país: allí donde los sindicatos están en manos de burocracias serviles a los gobiernos de turno, los trabajadores debemos organizarnos para superarlas.
Es urgente recuperar las conducciones sindicales de manos de la burocracia traidora y ponerlas al servicio de los intereses de los trabajadores, con independencia política y democracia sindical.
Saludamos la enorme lucha de los trabajadores de Chubut y la presencia de Aten Capital, que viajó a llevar su solidaridad a los autoconvocados, planteando la necesidad de que la CTERA convoque a asambleas de base en todo el país para poner en pie el plan de lucha que necesitamos los trabajadores: salario igual al costo de la canasta familiar, en un solo cargo.
(Nota de MASAS n°503)
