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En necesario definir con qué programa, con qué dirección política, con qué métodos, vamos a terminar con el régimen de Milei y el FMI

No será por la vía electoral, no será en el Congreso ni por medio de una Asamblea Constituyente

La dictadura civil de Milei es la representación directa del capital financiero internacional. Su programa es dictado por el FMI, entre los principales funcionarios al frente del Ministerio de Economía, del Banco Central, de la Cancillería, están los representantes del mayor banco de EEUU, el JP Morgan. Se disciplina colonialmente a Trump y sus dictados, que ha intervenido abiertamente en la economía y la política para sacarlo de apuros. Un puñado de corporaciones sacan la mayor ventaja en las medidas de saqueo de nuestros recursos.

Milei es la representación del imperialismo en decadencia que busca recuperar su hegemonía por todos los medios, para apoderarse de territorios tratando de bloquear cualquier influencia China. En una acción terrorista secuestra al presidente Maduro en Venezuela, previamente bloqueó el Mar Caribe, hundió varias lanchas, impuso fuertes sanciones. Ocupó el Canal de Panamá. Amenazó con ocupar Groenlandia. Pretendía incorporar a Canadá como un Estado más. Impuso una fuerte suba de aranceles a las importaciones para forzar a los países a realizar concesiones. Amenaza a Colombia y a México y busca la rendición de Cuba ahogándola con reforzando el bloqueo de más de 60 años…

El resultado de esta política es una catástrofe social: cierre de 25.000 empresas; cientos de miles de despedidos; mayor precarización laboral; fuerte caída del poder adquisitivo de la gran mayoría; fuerte reducción de los presupuestos de salud, educación, ciencia y tecnología; abandono de los discapacitados; liquidación de la obra pública; desmantelamiento de organismos y controles imprescindibles; más tarifazos; desprotección de la industria y la producción; mayor endeudamiento y parasitismo financiero; caída de la recaudación; mayor sometimiento del país que ha perdido completamente su soberanía.

Esta situación nos da una idea de cuáles son las tareas elementales que tenemos que llevar adelante para conquistar la soberanía, para recuperar los recursos, proteger la industria, industrializar el país, generar millones de puestos de trabajo genuino, establecer los presupuestos necesarios: estatizar la banca y el comercio exterior; desarrollar un vasto programa de obra pública; recuperar todas las generadoras y distribuidoras de energía; establecer el monopolio estatal de la industria hidrocarburífera; de la minería; desconocer el programa del FMI y la deuda externa fraudulenta; terminar con el parasitismo financiero, expropiar a los terratenientes; recuperar el Paraná y el Mar Argentino y sus puertos.

Y nos da la idea de que tenemos que enfrentar y derrotar al imperialismo que nos hunde y asfixia. Expulsarlo de todos los sectores vitales de la economía. Impedir toda forma de colaboración militar o injerencia en la Justicia, en los medios de comunicación, o en las políticas del Gobierno. El principal bloqueo al desarrollo de las fuerzas productivas es la gran propiedad privada de los medios de producción. Fuerzas productivas que están siendo destruidas por las políticas que aplica el Gobierno.

Esta tarea no puede ser resuelta en elecciones, ni en el Congreso, debemos decirlo con absoluta claridad. No hay que cifrar ninguna ilusión en los métodos de la democracia burguesa que han servido para esclavizarnos más, para asegurar el poder a los grandes capitalistas que mejoran sus ganancias y se concentran cada día más.

La voz de Pablo Moyano de Camioneros es importante porque ha participado de luchas importantes y convoca a resistir a Milei en las calles, ha chocado varias veces con los sectores más pesados de la burocracia, y es una referencia en el movimiento obrero. Opina sobre “el reordenamiento del Partido Justicialista de cara al año 2027”… sumamente crítico con “las disputas internas que paralizan a la oposición”, advirtiendo que “la falta de un horizonte claro debilita la capacidad de respuesta ante el ajuste”, dice “unámonos, busquemos un proyecto, un candidato, vayamos a una gran PASO y el que elija al pueblo argentino, vayamos todos atrás de él”. Apuntó directamente contra los gobernadores de Córdoba, Tucumán, Salta y Catamarca, afirmando que“nos recagaron” al negarse a atender los reclamos sindicales o al votar leyes contrarias a los intereses de la clase trabajadora. Y critica la ilusión en que el Poder Judicial podía detener la reforma laboral.

Justamente esta posición es la que desarma políticamente a la clase obrera, ilusionarse nuevamente en que el peronismo pueda ser una alternativa para vencer, en las urnas, a los candidatos directos del imperialismo. Como si no hubiera un balance de la experiencia nefasta con Alberto Fernández/Massa. El peronismo no puede aparecer como referencia de oposición porque sus gobernadores y legisladores acompañan esta política de Milei, porque la burocracia sindical que dirige la CGT concilia con el Gobierno más antiobrero de la historia. El peronismo es incapaz de formular un programa de liberación nacional contra el capital financiero internacional. Abandonó todos los programas nacionalistas que formuló en la década del 60 y no se animó a cumplir. El peronismo es un movimiento que defiende la gran propiedad privada de los medios de producción que es antagónica y contraria a los intereses de los trabajadores.

Es importante polemizar con esta posición de Moyano porque es la idea que está en la cabeza de la mayoría de los dirigentes de la CGT y la CTA que están llamando a la lucha y que están luchando.

Es necesario y urgente conquistar la independencia política de la clase obrera, romper con toda ilusión en las elecciones, en el Congreso y en el peronismo. La idea de un gran frente antiMilei es una reedición del gran frente antiMacri que llevó a Fernández al Gobierno. Los trabajadores deben dejar de ser furgón de cola de cualquier variante patronal. Los sindicatos deben ser recuperados por los trabajadores expulsando a los dirigentes traidores.

Es necesario un frente único antiimperialista, de la gran mayoría oprimida, con el programa, con los métodos, con la dirección de la clase obrera. La conquista de la soberanía nacional es la principal tarea y la única clase que puede liderar esta lucha es la clase obrera que no tiene ninguna atadura con el capital.

Para que la clase obrera pueda dirigir debe resolver su crisis de dirección, avanzar en la construcción del partido revolucionario. La perspectiva es el gobierno obrero-campesino (los oprimidos de la ciudad y el campo) que será impuesto por la acción directa de masas, por la vía revolucionaria, apoyado en las organizaciones de masas, así se podrá empezar a transformar la economía planificándola, terminando con el caos capitalista, poniéndola al servicio de la gran mayoría.

(Nota de MASAS n°503)