Avanza la política del Gobierno de destruir la industria nacional
Sólo la clase obrera con sus métodos de lucha puede defenderla y defender sus puestos de trabajo
El Gobierno acelera y consolida la apertura importadora. Elimina la protección de la industria local dejando de penalizar la competencia desleal externa. La Secretaría de Comercio trabaja sobre las 40 barreras antidumping que vencen en 2026 y las va eliminando. Protegían insumos industriales clave.
De las 40 medidas la Secretaría de Comercio ya analizó unos 21 expedientes. Nueve resultaron en bajas directas o cierres sin aplicación de aranceles; seis se mantienen abiertas o en revisión; tres sufrieron suspensiones temporales o caídas de acuerdos; y solo tres lograron retener o imponer un nivel de protección.
La mayoría de las resoluciones (17) tiene a China como protagonista. Los otros 4 corresponden a Brasil (resinas poliéster), EEUU (diisocianato de tolueno), Chile (placas autoadhesivas de plástico) e Italia (calderas para calefacción). Según informa Eugenia Muzio en Perfil.
Es necesario alertar por la avalancha importadora y el impacto directo en la cadena de valor. Las importaciones compiten directamente con los productos nacionales, castigados por los altos costos de producción. El principal origen de los productos analizados es China. El gobierno promueve abiertamente las compras al exterior.
Insumos desprotegidos y el impacto metalúrgico. La mayoría de las medidas involucran insumos de uso industrial, materiales de construcción y bienes intermedios. Por un lado, productos como el aluminio (en láminas, chapas y tubos), polímeros de PVC, resinas poliéster y químicos clave; y, por el otro, piezas mecánicas, componentes y autopartes, como rodamientos, amortiguadores, ruedas de acero y motores para lavarropas. Los bienes de consumo final son minoría: se sostuvieron las barreras para pequeños electrodomésticos (procesadoras y batidoras), se habilitaron investigaciones o se liberaron artículos cotidianos como cuchillos, cubiertos con mangos de plástico o calderas.
Entre los casos dados de baja el mayor impacto está en la metalurgia básica: cayeron las medidas sobre láminas y chapas de aluminio provenientes de China. Eliminaron el arancel protector del 28% que afecta de lleno a Aluar y también a las pymes metalúrgicas, presionadas por el aumento del 80% de las importaciones con respecto al año anterior.
El sector químico y plástico también sentirá el efecto. La Secretaría dictaminó la baja en la protección de los perfiles de PVC chinos y del diisocianato de tolueno estadounidense, un insumo petroquímico crítico para la fabricación de colchones y la industria automotriz. Esta última rama enfrenta un verdadero aluvión importador: el ingreso de autopartes desde China creció más de un 80% en un año. Con la reciente caída de los derechos punitorios en rodamientos y amortiguadores de motocicletas, el Gobierno deja en inferioridad de condiciones a los talleres y fábricas de piezas nacionales.
El objetivo es terminar con la protección en la base de la pirámide productiva, liberando el ingreso de insumos industriales críticos como aluminio, químicos, plásticos y piezas mecánicas. Lo justifican diciendo que así eliminan el “costo argentino”, “licuando los sobrecostos de estas materias primas”, con la premisa de que el resto de la economía ganará competitividad.
Esta “competencia” con productos extranjeros baratos, potenciados por el “dólar barato”, que se introducen en la cadena de valor derrumba la producción en distintos sectores, junto con la fuerte caída del consumo interno. El 22,4% de las empresas despidieron trabajadores, el 35,1% redujo turnos y el 21,3% adelantó vacaciones. La provincia de Tierra del Fuego puede ser una de las más afectadas por las medidas de apertura.
No solo no hay mejora en la economía, será mucho peor, “la industria dejará medio millón de trabajadores sin empleo y cerrará hasta 40.000 empresas en 2026”. (Observatorio de Industriales Pymes Argentinos, IPA)
La caída de las medidas antidumping sumadas al subsidio implícito a los gravámenes en la importación puerta a puerta, o la no exigencia de compromisos exigibles para el desarrollo de proveedores locales dentro del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) destruye de forma directa la actividad y el empleo local. Los empresarios cierran sus empresas o se dedican a importar, descargando sobre los trabajadores el mayor costo de esta política. No resisten la política de abierta destrucción de fuerzas productivas. Fundamentalmente fuerza de trabajo, pero también máquinas, instalaciones, capital que es eliminado de la producción.
En línea blanca y electrodomésticos se refleja este escenario. El Gobierno dio de baja la protección de motores de lavarropas, dando un golpe mortal al proveedor local de piezas. La invasión de productos terminados domina las góndolas (el 90% de los microondas que se venden son de origen asiático). Se suma la reciente apertura para cubiertos y cuchillería china.
Defendemos el proteccionismo de nuestra industria lo que no significa que defendamos las ganancias ilimitadas de los empresarios. Queremos conocer los costos reales de producción de todos los productos, queremos abrir los libros de todas las grandes empresas, queremos imponer el control obrero de la producción. La clase obrera debe pelear por industrializar el país partiendo de la defensa de la industria instalada. La burguesía no lo hace ni lo hará, es pisoteada por el capital financiero que la somete.
La clase obrera debe imponer también la estatización del comercio exterior para terminar con las maniobras de contrabando, con subfacturación o sobrefacturación de exportaciones e importaciones, decidiendo no importar los productos que se producen o se pueden producir en el país. La “oposición” burguesa a Milei es incapaz de oponerse a sus planes de destrucción. La burocracia sindical está borrada junto con sus patrones. Es la hora de que la clase obrera discuta cómo toma las riendas del país junto a la mayoría oprimida en defensa propia y para liberar la Nación sometida colonialmente.
(Nota de MASAS n°505)
