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La derrota de EEUU en su guerra contra Irán impacta en la crisis mundial

El acuerdo preliminar que pondría fin a la guerra de EEUU contra Irán, iniciada a fines de febrero confirma que Trump cometió un terrible error al iniciar esta guerra. “EEUU sale debilitado -militar, diplomática y económicamente- y pagará un alto precio estratégico en los próximos años… Es una humillante degradación para él y para el país que dirige”. Ahora “ha aceptado un acuerdo de paz que todo el mundo entiende que es una derrota para él. También es un revés para EEUU” (New York Times, reproducido por La Nación).

Trump dijo que EEUU lograría una “victoria total y completa” y que Irán debía aceptar una “rendición incondicional”. Insinuó que se produciría un cambio de régimen. Dijo que a Irán no se le permitiría “ningún enriquecimiento” de uranio y que “Estados Unidos, en colaboración con Irán, desenterraría y retiraría todo el material nuclear de grado casi militar” que ya posee y que está bajo tierra. Amenazó con destruir la civilización iraní, dejando al desnudo la barbarie de su política.

El poder en Irán sigue en las mismas manos y fortalecido. El acuerdo nuclear se negociará en los próximos dos meses, pero es probable que los términos se parezcan a los del acuerdo de 2015 que negoció el presidente Barack Obama y que Trump canceló en 2018. Ese acuerdo fue caracterizado por Trump como el “peor acuerdo de la historia”.

Trump presenta como su mayor logro, en el marco del alto al fuego, la reapertura del estrecho de Ormuz al tráfico marítimo mundial, que hará bajar los precios de la energía y otros productos. Tan solo regresando a la situación anterior a la guerra. Irán cerró el estrecho como represalia, para afectar la economía mundial y aumentar la presión política sobre EEUU. La medida funcionó, e Irán sabe que cuenta con esa arma económica poderosa en sus manos.

Irán aparece como el ganador estratégico de esta guerra, aunque sufrió pérdidas importantes, como gran parte de su armada, su fuerza aérea, su capacidad militar-industrial, a su líder supremo el ayatolá Alí Jameneí asesinado el primer día de la guerra.

Y EEUU, que pretende recuperar por la fuerza su papel hegemónico, aparece más débil ante el mundo. Su mayor fuerza militar se mostró incapaz de imponerse ante un adversario pequeño, agotando muchos de sus misiles de precisión de largo alcance e interceptores y recibiendo duros golpes. Su capacidad para disuadir a otros adversarios se resintió. Sus alianzas en Europa, Oriente Medio y Asia se deterioran debido a las consecuencias militares y económicas de la guerra. Su poderosa máquina de guerra quedó anticuada. Repite otro fracaso militar en Oriente Medio. Creyó que podría repetir la operación realizada en Venezuela y apoderarse también del petróleo iraní.

Trump aceptó la visión optimista de Benjamín Netanyahu y sus sofisticados servicios de inteligencia, que predijeron que el régimen iraní caería con rapidez. Desestimó las opiniones de sus asesores, quienes advirtieron que eso era absurdo. También ignoró su propia Constitución negándose a solicitar la aprobación del Congreso para la guerra. Tampoco escuchó a los aliados europeos y asiáticos que se oponían a su guerra, a los que luego les exigía cooperación. Ni tuvo en cuenta la evidente capacidad de Irán para cerrar el estrecho de Ormuz.

Antes de esta guerra de EEUU e Israel, Irán estaba golpeado y aislado. Había sido bombardeado en junio del año pasado sin poder responder a los ataques sobre sus instalaciones nucleares; Hamás en Gaza y Hezbollah en Líbano fueron duramente golpeados por Israel. En Siria su gobierno amigo fue depuesto. La moneda iraní seguía devaluándose y su economía en serios problemas. Hubo importantes movilizaciones de protesta que pretendieron ser aprovechadas por el imperialismo. Estos problemas siguen presentes. Pero pudo demostrar su capacidad para sobrevivir a las oleadas de ataques de sus poderosos enemigos.

División en el Golfo

Marco Rubio se reunió con ministros de Bahréin, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos para prometer que cualquier acuerdo de paz entre EEUU e Irán los tendría en cuenta. Irán ha atacado la región del Golfo con miles de misiles y drones. Aunque los seis Estados del Golfo respaldaron el “alto el fuego” firmado el 17 de junio, dudan que ponga fin a la guerra definitivamente y discrepan cómo seguir.

Omán intenta mantener buenas relaciones con Irán: recibió a una delegación iraní de alto nivel. Arabia Saudita desconfía, pero está abierta a la diplomacia. Los Emiratos Árabes Unidos ven a Irán como un enemigo implacable.

El Proyecto de Gran Israel

Por el momento queda frenada su continua expansión, pretende conservar los territorios conquistados en la Guerra de los 6 días, seguir oponiéndose a cualquier Estado Palestino, quieren controlar territorio en Siria, en Líbano, y también se animó a amenazar a Turquía al comienzo de esta guerra. La guerra mostró su vulnerabilidad militar y acentuó su aislamiento en el mundo ya repudiada por el genocidio contra los palestinos. Se debilitan sus acuerdos con las monarquías árabes.

El pueblo norteamericano ha rechazado la guerra contra Irán a la par que crece la solidaridad con el pueblo palestino y paralelamente la impopularidad de Israel. Culpan a la guerra del aumento vertiginoso de los precios y denuncian el extraordinario costo de la aventura militar.

Afecta electoralmente al partido Republicano provocándole fisuras y en particular dentro del movimiento «Make America Great Again» del presidente Trump, cuestionándole el apoyo a Israel (Marjorie Taylor Greene, excongresista renunció al Partido debido a su oposición a la guerra contra Irán, siguiendo a Tucker Carlson). Al mismo tiempo Trump, que aun controla el partido Republicano, enfrenta la reacción de los sectores más derechistas del partido, por no lograr su objetivo de debilitar las capacidades militares y nucleares de Irán, y menos acabar con su régimen. Mark R. Levin, presentador de Fox News conocido por su belicismo, calificó la iniciativa diplomática del gobierno con Irán como «uno de los giros más impactantes de la historia militar y diplomática». La elite demócrata, influenciada por el sionismo, también es rechazada por una parte de su electorado.

Milei y otros presidentes de Latinoamérica se alinearon con Trump y Netanyahu en su ofensiva bestial contra Irán y el pueblo palestino, ellos también fueron derrotados en esta guerra. Son cómplices de la barbarie y del pisoteo de la soberanía de nuestros países para el saqueo por parte del capital financiero. Nuestra mejor solidaridad con Irán y el pueblo palestino, con la Revolución Cubana y Venezuela, y con todos los pueblos oprimidos y agredidos del mundo es poner en marcha la unidad antiimperialista en cada país bajo la dirección de la clase obrera para terminar con su dominación por medio de la revolución social.

(Nota de MASAS n°505)