CERCImasas-506

Crece el armamentismo, crecen los preparativos para una gran guerra

Las guerras generan una destrucción masiva de fuerzas productivas, la muerte de cientos de miles o millones de personas, la destrucción de sus viviendas, carreteras, puentes, de su infraestructura, de sus fábricas. Es la barbarie misma.

La producción masiva de armamento con destino a esas guerras actuales o futuras en sí misma ya es destrucción de fuerzas productivas.

Se ajustan los presupuestos para salud, educación o previsión social, crece el endeudamiento estatal y pueden aumentar los impuestos, todo para destinar cada vez más recursos al armamentismo, contra la voluntad de sus pueblos. Dicen que es para prevenir o disuadir, pero ya sabemos que tienen un destino destructivo.

Las fábricas dejan de producir o producen menos mercancías para satisfacer las demandas populares y algunas ya reorientan la producción hacia el armamentismo. Las últimas conquistas tecnológicas y científicas son utilizadas con el mismo fin, para probarlas en el campo militar. Esta es la muestra más avanzada de la descomposición imperialista.

La otra cara de la ola de rearme se reflejó en una reciente manifestación en Bruselas, donde miles de personas marcharon bajo el lema «bienestar, no guerra». El año pasado, en Italia, los sindicatos movilizaron a unas 500.000 personas en protesta contra el aumento del gasto en defensa, y las recientes manifestaciones contra la OTAN en Ankara que ocurrieron durante la cumbre de líderes celebrada el 7 y 8 de julio, protestas reprimidas por las fuerzas de seguridad.

(Nota de Masas n°506)