Los encuentros del FIT-U en el escenario actual
Estimulados por el “fenómeno Myriam Bregman” y buscando la forma de capitalizarlo, los partidos del FIT-U han acordado la inauguración de un ciclo de encuentros. A fines de junio se llevó adelante en la Facultad de Sociales el primero de los 5 pactados, titulado “Las vías, el método y el programa para construir un partido de la clase trabajadora en la Argentina”. A pesar de tal pretencioso y rimbombante denominación, poco tuvo que ver con esta tarea.
Con la presencia de 2 oradores por cada uno de los 4 partidos integrantes, las intervenciones introdujeron el escenario general del encuentro, sus razones y perspectivas, pasando rápidamente a la polémica con el resto de los integrantes. Como ya se ha reiterado hasta el hartazgo, el FIT (hoy FIT-U) se constituyó meramente como frente electoral en 2011 generando una gran expectativa en una camada importante de militantes, vanguardia y activistas de base. Con el correr de los años, esa expectativa fue diluyéndose al convencerse que dicho frente no solo no representaba un avance en la unidad del movimiento obrero, en la claridad política, sino siquiera una mínima actividad frentista en los lugares de trabajo. El FIT quedó rápidamente expuesto como un obstáculo… un serio obstáculo para la politización de los oprimidos, para la comprensión de los métodos y la estrategia revolucionaria.
Los propios integrantes del FIT-U se han visto obligados a aceptar esta lamentable realidad. Sin embargo, tal reconocimiento es formal al no indagar en sus causas y al perseverar en la búsqueda infructuosa de darle un nuevo contenido. La naturaleza oportunista y electoral del FIT-U no surge de la voluntad de sus integrantes, sino que se corresponde con sus objetivos, que no es otra cosa que su programa pequeño-burgués.
Las intervenciones expusieron un variopinto escenario. Por un lado, optimismo exagerado: “giro hacia la izquierda revolucionario” (MST), “radicalización de los sectores populares” (PO). Por otro, por curiosas formas de entender los “Comités” que se proponen crear: “una suerte de soviet” (PTS), el germen “del gobierno de la clase obrera y la izquierda” (IS).
Por otro lado la propia caracterización del FIT-U, radicando allí una de las principales diferencias. Mientras el MST, IS y el PO (“no hay independencia de clase fuera del FIT (¡!)”) luchan por imprimirle al frente un nuevo carácter y extender su influencia (y para el MST también los participantes hasta convertirlo en un “gran partido de trabajadores”) para el PTS -principal favorecido de este crecimiento en las encuestas electorales- el frente representaría “una respuesta rutinaria sin ambición” incapaz de superar la experiencia del peronismo. Por eso levantan el llamado a la construcción del “Partido de la Nueva Clase Trabajadora” (Véase Masas n°505).
Las acusaciones cruzadas de romper la unidad en el acto del 1° de mayo o las posiciones respecto a Ucrania, al PSOL brasilero o al NPA francés son simples taparrabos que no van al fondo del problema. Las organizaciones centristas, más allá de sus abnegados y valiosos militantes de base, se encuentran sometidos a una política oportunista, a una orientación y método democratizante y a una táctica reformista. El frente, aunque circunstancialmente pueda mejorar o empeorar en alguna elección, no puede ser reformado, no puede adquirir un contenido revolucionario.
Alertamos que la tenaz tarea de superar la histórica crisis de dirección no puede ser conquistada con herramientas improvisadas, instrumentos ya probados en su inutilidad que engendran grandes frustraciones en las masas. Interesa particularmente que esa vanguardia o los activistas de base que hoy pueden volver a despertar en algún tipo de expectativa, asimilen el balance del FIT-U y las tareas políticas que se desprenden de la barbarie actual. Que no queden cautivos de una política funesta que postergue por todo otro período histórico la imprescindible concientización.
El POR juzga fundamental intervenir en estos debates para advertir los peligros que entraña el apoyo a estos atajos inconducentes, señalando que la única garantía de materializar nuestras ideas e intenciones es luchando por la revolución y dictadura proletarias. Es poniendo en pie el partido obrero revolucionario, ejército mayor del proletariado revolucionario, capaz de acaudillar al resto de los oprimidos para acabar con la podredumbre capitalista.
(Nota de Masas n°506)
