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¡Alerta! Trump lanza una nueva versión del Plan Cóndor y suma a la dictadura civil de Milei para su cruzada

El canciller Pablo Quirno anunció que el Gobierno coordinará con EEUU la ofensiva de Trump contra todo aquello que denomine “terrorismo de izquierda”. El Departamento de Estado con Marco Rubio a la cabeza reunió a más de 60 países en la que habló de los años ‘70 y dijo que era momento de volver a “aplastar” a las expresiones contestatarias. Planteó que había que identificar y mapear a la amenaza del llamado terrorismo de izquierda. “Debemos reconstruir nuestra arquitectura antiterrorista para derrotarla, tal como lo hemos hecho juntos anteriormente”. Para ello, llamó a intercambiar inteligencia y hacer que las fuerzas de seguridad actúen conjuntamente. Es una continuidad más agravada del llamado Escudo de las Américas, la coalición militar en la que también participa Argentina.

En esa reunión se confirma abiertamente la responsabilidad de EEUU en aquella represión continental y a dónde apunta ahora.

Su abanico es tan amplio que entre las amenazas “radicales”, la Casa Blanca incluye las protestas contra su Corte Suprema. Stephen Miller, consejero de Trump que participó de la reunión dijo que el sistema legal no funciona para hacer frente a este supuesto resurgimiento del terrorismo. Lo que quiere decir que, o se cambia el sistema legal, o se volverá a operar en la ilegalidad.

El Plan Cóndor, en los ´70, significó derrocamiento de gobiernos, asesinato de decenas de miles, secuestros, torturas, desapariciones, anulación de todas las libertades democráticas en nuestros países, terrorismo de Estado.

Fue un acuerdo llevado a cabo entre gobiernos de Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay, Bolivia y Brasil, “con el fin de organizar un sistema de represión, persecución y aniquilamiento de los opositores políticos de izquierda en la región”, (Adrián Grünberg, que presidió el tribunal que juzgó los crímenes de esta asociación ilícita regional, en Página 12).

“Este plan diseñó un esquema con distinto tipo de operaciones: el intercambio de información sobre los opositores políticos, incluso con la vía libre para trasladar clandestinamente de un país a otro a las personas secuestradas; también se facilitó que los grupos de inteligencia o agentes de las fuerzas armadas de los distintos países actuaran en cualquiera de los otros estados miembros del acuerdo. Finalmente, otra fase del plan consistió en la formación de equipos de tareas para viajar –con documentación falsa– a otros países para cometer secuestros o asesinatos”.

Son conscientes de que su política de saqueo de nuestros países, de destrucción de nuestros derechos, de superxplotación y pisoteo de la soberanía, encontrará resistencia popular. Todos los movimientos populares deben declararse en estado de alerta ante esta amenaza. No es casual que ante cada manifestación de protesta aparezca la acusación de “terrorista”. La Oficina del Presidente ya había denunciado que había “grupos terroristas atacando el Congreso” por las protestas contra la Ley Bases.

Según The Washington Post, a mediados del mes pasado, el Departamento de Estado les pidió información a unas 20 embajadas -entre las que se cuenta la de Argentina- sobre grupos o activistas asociados al “terrorismo de izquierda” (Bregman en P. 12). “Esto preanuncia una estrategia para intervenir en todos los procesos políticos de América Latina”. No es solo una amenaza, esta es la línea que se ejecutó contra Venezuela, en Cuba, Panamá, etc.

El Canciller y el Gobierno son responsables de participar de esa reunión, de los compromisos que asumieron y si ya intercambiaron inteligencia sobre grupos o activistas locales con Washington. Serán responsables de cualquier violación a los derechos humanos perpetrada bajo esta política.

El asesor Santiago Caputo que maneja la Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE) dice que esta política era parte de la plataforma por la que Milei venía “batallando” en soledad desde hace casi una década. “Si Occidente no identifica claramente a los enemigos a los que se enfrenta, y adapta sus instituciones en consecuencia, está condenado a morir”

En octubre del año pasado, el Gobierno creó un Centro Nacional Antiterrorismo (CNA) para intervenir en lo que llama el “ciclo terrorista” que va desde la propaganda, la radicalización, el reclutamiento, la logística, el financiamiento, la planificación y la ejecución de actos terroristas.

La vanguardia con consciencia de clase debe tomar esta amenaza con toda seriedad, preparándose en consecuencia. El capital financiero, las grandes corporaciones, tienen plena conciencia de las consecuencias que tienen sus políticas. Debemos trabajar para poner en pie el frente único antiimperialista de la gran mayoría oprimida bajo la dirección política de la clase obrera, de su política, con sus métodos y organización para terminar con esta dictadura civil cuanto antes.

(Nota de Masas n°506)