Bolivia: ¡Fuera este gobierno y toda la clase dominante vendepatria y corrupta!
GOBIERNO OBRERO-CAMPESINO-CLASES MEDIAS EMPOBRECIDAS “ASAMBLEA POPULAR” PARA GOBERNARNOS
Facciones de la propia burguesía toman distancia del gobierno y le quitan su apoyo: el facho Agustín Zambrana vicepresidente del Comité Cívico Cruceño admite que “El Gobierno pasó del shock al coma político”, que “No somos sus partidarios, no vamos a solapar su inacción ni ser cómplices de su falta de decisiones”, demostrando que el sector empresarial agroindustrial ya no lo considera garantía de estabilidad política y social quitándole su apoyo incondicional como hace semanas. El diputado Carlos Alarcón, un derechista radical, proyectista de una Ley Antibloqueos con penas de cárcel de hasta treinta años a los instigadores, ahora, vencido por la contundencia de la medida que quiere penalizar, en representación de la derecha paceña, plantea la realización de un inmediato “referéndum revocatorio extraordinario”, en sentido de “que la autoridad que ha sido colocada por el voto sólo sea removida de su cargo por voto”. La situación en las ciudades de La Paz y El Alto se pone fuera de control. El pan de batalla desaparece, bloqueos en las filas de surtidores, se profundiza la escasez de alimentos y los precios de los alimentos se han triplicado provocando angustia y zozobra lo que está llevando a que la gente de los sectores populares, se sumen al pedido de renuncia del presidente.
En su discurso de este primero de junio, Rodrigo Paz se presenta desencajado, abatido con un tono de súplica a los bloqueadores para que recapaciten. El gobierno de Rodrigo Paz tambalea y pende de un hilo, su gobierno ya ha sido derrotado, sólo le falta tirar la toalla o tratar de ahogar en sangre a la rebelión popular.
También está herido de muerte derrotado en las calles y caminos el proyecto la pretensión de implementar su política neoliberal en Bolivia. Propósito tan anhelado por los empresarios y el imperialismo norteamericano. Para el gobierno, si sale de ésta, o para el próximo, les será casi imposible aplicar leyes y políticas económicas de libre mercado. Las grandes mayorías están convencidas que no quieren que el país se venda. Se enajenen los recursos naturales a los
inversores extranjeros, no quieren saber de un gobierno que sólo gobierne para los ricos, no permitirán que sus principales empresas productivas y de servicio estatales, se privaticen. Es más, empiezan a cuestionar el control que tiene el sector privado nacional y extranjero sobre el sector productivo nacional, que monopoliza el oro, los minerales, la soya, la carne, el gas, el litio y el sector financiero bancario nacional.
Lo que vive el país es producto de la profundización de la crisis política de la clase dominante y de su sistema democrático burgués de 44 años de vida. Las masas yan han vivido la nefasta experiencia del ciclo de gobiernos neoliberales de los ochentas y noventas, como también han experimentado la frustración de los gobiernos reformistas proburgueses masistas en estas dos últimas décadas, lo que empuja al movimiento obrero y las naciones oprimidas a rebelarse y a insurrectarse buscando nuevas alternativas políticas de gobierno y de sociedad.
Esta polarización de la lucha de clases en Bolivia, que a su vez conlleva el peligro del surgimiento y potenciamiento de posiciones fascistas, parece anunciar el ingreso a un período de agitación social como preámbulo a grandes transformaciones políticas hacia futuro. Algo parecido al “sexenio rosquero” antes de la revolución del 52, o a los años convulsionados antes de la Asamblea Popular de 1971.
La lucha continúa y se profundiza orientada hacia la toma del poder por parte de los explotados, a la consumación de una verdadera revolución social hacia la estructuración de una sociedad socialista en Bolivia y el mundo. La gran limitación del presente proceso revolucionario, es la alarmante despolitización del movimiento minero y fabril, lo que obliga a los revolucionarios a trabajar para que el proletariado se reencuentre con su identidad de clase, su rica ideología revolucionaria y su tradición de organización y lucha, y de esta manera, se ponga a la altura de dirigir políticamente la rebelión del conjunto de la nación oprimida.
(POR Bolivia – Masas No.2884)

