A los camaradas del Centro Socialista Internacional “Christian Racovsky”
El Comité de Enlace por la Reconstrucción de la IV Internacional (CERCI) saluda la realización de la Conferencia por el llamamiento antiimperialista de emergencia a la clase obrera internacional y a todos los pueblos oprimidos. “¡Guerra contra la guerra de los imperialistas de EEUU y la OTAN!”.
A través de la presente declaración expresamos nuestro punto de vista sobre esta tarea gigantesca de la lucha de clases.
• Este llamamiento se realiza en condiciones de extremo agravamiento de las tendencias a la descomposición del capitalismo que se expresa en la guerra comercial y recrudecimiento de las guerras bélicas en todo el mundo.
La guerra de EEUU e Israel contra Irán, asesinando a su líder Supremo; la invasión de Venezuela y secuestro de su presidente; la masacre en la Franja de Gaza, el avance sobre Cisjordania y Líbano; ataques en Yemen; la ocupación militar del Canal de Panamá, el bloqueo del Mar Caribe hundiendo a numerosas embarcaciones; el bloqueo sobre Cuba que se extiende por más de 6 décadas y se profundiza para forzar su rendición; la guerra en Ucrania que se extiende por más de 5 años; bombardeos de EEUU sobre Nigeria, amenazas de intervención sobre México, Colombia, Brasil en nombre del combate al narcotráfico, etc..
De conjunto, estos acontecimientos expresan el derrumbe del orden mundial posterior al fin de la Segunda Guerra Mundial.
• Estamos ante una profunda descomposición del imperialismo que no tiene retorno, la soberanía de los países es pisoteada, sus recursos saqueados, se rompen todos los organismos y reglamentos instituidos en el pasado por el imperialismo, se atacan las condiciones de vida y de trabajo de la mayoría oprimida, en las semicolonias y también en las metrópolis. Ese viejo orden ya no podrá ser restablecido. No hay coexistencia pacífica posible ante la ofensiva bárbara contra los oprimidos en el mundo. Las formas democráticas, pacíficas, de dominación van cediendo lugar a la violencia de clase de contenido reaccionario que busca aplastar la resistencia de las masas.
• Las contradicciones del capitalismo en su fase imperialista no se pueden resolver; bloquean y destruyen las fuerzas productivas. Se potencian la crisis de sobreproducción y el choque de las fronteras nacionales con el carácter internacional de las fuerzas productivas. Mientras crece la concentración de riqueza en manos de una minoría de ultraricos crece la pobreza, la desocupación, la miseria, el hambre de la mayoría de los oprimidos en el mundo.
• Las potencias más poderosas destinan una proporción cada vez mayor de sus presupuestos al armamentismo, preparándose para una eclosión bélica de dimensiones mundiales y de efectos catastróficos para la humanidad. EEUU marcha al frente de esas tendencias bélicas. En la Segunda Guerra Mundial, la economía de guerra, potenció a EEUU. En el período de reconstrucción de posguerra expandió sus bases militares en todo el mundo. Este poderío militar sirvió de garantía para asegurar su hegemonía económica.
• El declive económico marcado por una sucesión de crisis económicas y financieras socaba las bases de su hegemonía. Para preservar su dominio mundial EEUU recurre al armamentismo y las guerras. Se refuerzan las tendencias imperialistas al anexionismo como se comprueba con Venezuela, las demandas sobre Groenlandia y especialmente en Oriente Medio. Es propio del imperialismo imponer la anexión por medio de la guerra.
• Un nuevo reparto del mundo implica una guerra bélica con China para frenar su expansión en el mundo, pasar a controlar y someter sus fuerzas productivas, sus fuentes de abastecimiento de materias primas y su gigantesco mercado interno. Este es el contenido esencial de las definiciones estratégicas de EEUU que colocan a China como su principal enemigo.
• El choque de EEUU por restablecer su hegemonía no es sólo contra China, sino también que va contra sus socios europeos. No podía permitir que la UE se construyese con independencia. En Europa antes que en EEUU aparecieron los síntomas de declinación capitalista. El gobierno de Trump incluyó en su guerra comercial a Europa y exigió un cambio de las relaciones en torno a la seguridad europea, imponiéndole elevar su contribución a la OTAN.
• La OTAN nació para enfrentar a la URSS que representaba las conquistas de la Revolución proletaria de Octubre. La URSS salió fortalecida de la Guerra y expandió su influencia hacia Europa del Este. Los acuerdos de Yalta y Postdam no podían ser sostenidos en el tiempo por el imperialismo. El choque se expresó en la Guerra Fría. En el marco de la estrategia de recuperar el territorio perdido en la Guerra. También tenía la función de disciplinar a los países europeos a la política norteamericana y en particular a Alemania. La intervención de la OTAN para destruir Yugoslavia fue una demostración de cuál era su función. El derrumbe de la burocracia stalinista, que derivó en la disolución de la URSS, impulsó el avance de la OTAN sobre Europa del Este estrechando el cerco a Rusia. Su consecuencia más reciente fue llevar la guerra a Ucrania que amenaza con extenderse a toda Europa.
• La tendencia bélica general implica un rearmamento de Europa. El punto clave para Europa es el creciente militarismo y rearme de Alemania. La justificación de esta política es la defensa contra la amenaza del “expansionismo” ruso, cuando la realidad es la necesidad del imperialismo de expandirse y controlar los territorios antes pertenecientes a la URSS. Esto solo lo puede hacer por la vía de la guerra.
• Hoy asistimos a una crisis en la OTAN entre EEUU y Europa que pretende independencia en la utilización de los mayores presupuestos para desarrollar más su propia industria militar y no subordinarse a la orientación bélica de EEUU en todo el mundo. Se agravó en la guerra contra Irán. Por más amenazas que haga Trump de romper la OTAN, el imperialismo norteamericano necesita preservar este instrumento para controlar a la Unión Europa y confrontar a Rusia y China.
• Estas tendencias bélicas afectan a las masas en todo el mundo que cargan con los costos del creciente militarismo, que se expresa en el mayor deterioro de sus condiciones de vida. La respuesta a estas tendencias es por la vía de la lucha de clases, por el levantamiento de las masas en los países oprimidos, por la solidaridad con la resistencia de los pueblos atacados por el imperialismo, por las huelgas rechazando la colaboración con la política terrorista del Estado sionista de Israel contra el pueblo palestino, libanés, etc. Es a partir de la lucha por las necesidades más elementales y de la unidad de los explotados y oprimidos que se enfrentarán las tendencias bélicas, respondiendo con el programa y el método de lucha del proletariado a las guerras.
• El planteamiento del objetivo de derrotar a los imperialistas de EEUU y la OTAN solo se puede materializar organizando la lucha de clases bajo el programa de la revolución social que por su contenido es proletaria e internacionalista. La revolución proletaria va madurando según las condiciones de cada país, pero que tiene la base común de la desintegración del capitalismo. En varios países de Europa y en EEUU está habiendo una resistencia a los ataques del imperialismo a sus condiciones de vida, a sus derechos democráticos y también la política de guerra de sus gobiernos. En estos países la táctica que unifica a los explotados es el frente único proletario. Esta unidad obrera contra su burguesía implica la defensa de las naciones oprimidas. En los países semicoloniales, de capitalismo atrasado, que sufren las emergencias de la opresión imperialista, la táctica es poner en pie el frente único antiimperialista, que unifique a la nación oprimida tras la estrategia del proletariado, defendiendo su derecho a la autodeterminación nacional.
• Una tarea de semejante envergadura histórica como es la destrucción del imperialismo y de la OTAN, su brazo armado, reclama avanzar en resolver la crisis de dirección revolucionaria. Desde nuestro punto de vista eso se concretiza poniendo en marcha una política internacionalista, que se orienta a poner en pie el Partido Mundial de la Revolución Socialista, la reconstrucción de la IV Internacional.
21 de Junio de 2026
Firmado: Dirección Internacional del CERCI
