4ta formación sobre China parte I
A mediados de abril se realizó en Buenos Aires la cuarta formación sobre la Revolución China, su historia y desarrollo. En esta oportunidad nos concentramos en el período de 1978 a los 2000, en la “Reforma y Apertura” de Deng Xiaoping y su continuación por Jiang Zemin. Se trata, probablemente, del período más difícil para comprender. No fueron pocos los que creyeron ver la restauración del capitalismo en las reformas que impulsó el Partido Comunista de China (PCCh) tras la muerte de Mao. Dada la cantidad de temas que se discutieron en la formación, dividimos este resumen en dos partes.
¿Quién era Deng Xiaoping?
Fue miembro de la primera generación de militantes del PCCh, habiéndose incorporado en 1924, apenas unos años luego de su fundación. Con el triunfo de la Revolución China en 1949, estuvo a cargo del aplastamiento militar definitivo de lo que quedaba de las tropas nacionalistas en el sur de China. Ocupó distintos cargos en el gobierno vinculados a la economía y a mediados de la década de los 50 fue elegido como Secretario General del PCCh. Durante estos años fue prácticamente la mano derecha de Liu Shaoqui, que era el Presidente de la República Popular China (RPC).
Lucha de fracciones dentro de la burocracia del PCCh
A comienzos de los 60 Liu Shaoqui y Deng Xiaoping comenzaron a implementar reformas económicas tratando de revertir la desastrosa política de “El Gran Salto Adelante” que había propiciado Mao Zedong, y que, combinada con desastres naturales, dio lugar a un estancamiento de la economía y a la Gran Hambruna donde se estima que murieron entre 30 y 60 millones. Mao Zedong, encontrándose desplazado del centro del poder, impulsó la “Gran Revolución Cultural Proletaria” (GRCP) con el objetivo de “eliminar a los elementos derechistas y capitalistas dentro del Partido”. En los hechos la fracción encabezada por Mao movilizó a las masas para aplastar a la fracción “pragmática” de Liu y Deng.
Liu fue expulsado del PCCh y Deng fue purgado, por primera vez, en 1968. Sería rehabilitado en 1973 y nuevamente purgado en 1976. Tras la muerte de Mao, Deng sería nuevamente rehabilitado y a partir de 1978 se haría del poder. La fracción de la burocracia del PCCh que había sido derrotada en la Revolución Cultural, estaba ahora en la dirección de las riendas de la RPC.
Las reformas comienzan en el campo
A mediados de 1950 la propiedad privada de la tierra fue abolida y la agricultura se organizó en comunas. El crecimiento de la producción agraria fue marginal: 1% por año en términos reales entre 1957 y 1978. En 1978 se introdujo el sistema de “responsabilidad familiar”, impulsando la iniciativa de 800 millones de campesinos. En los hechos revirtió las “comunas”, repartiendo las tierras entre las familias, sin entregar la propiedad, pero estableciendo su usufructo por varios años. El conjunto de las familias debía garantizar una cuota para el Estado y todo excedente podía ser vendido libremente. El resultado fue prácticamente inmediato, en 1984 la producción de granos fue de alrededor de 400 millones de toneladas, un tercio más elevado que 6 años antes. Esto llevará a que el PCCh se plantee extender las reformas hacia las ciudades.
¿Qué significa el hecho de que la responsabilidad individual sea superior en términos de producción a la Comuna? Lo único que revela es que la producción agraria no estaba madura para ser colectivizada y que el Estado Obrero tendrá que atravesar un largo período de desarrollo hacia la granja colectiva, como sostenía Trotsky al enfrentar la política estalinista de colectivización forzosa. Al mismo tiempo no hay que olvidar que en China, hasta el día de hoy, la tierra no puede ser vendida ni hipotecada, la propiedad permanece colectivizada, aunque su usufrutuo se realice en términos individuales.
No pocos despistados vieron la disolución de las comunas, una suerte de restauración del capitalismo evidenciando una concepción metafísica e idealista de la revolución. Al cuestionar la “responsabilidad familiar” no adoptaban una posición marxista, sino que reivindicaban los desastres del maoísmo-stalinismo.
Las Zonas Económicas Especiales (ZEE)
Las ZEE fueron implementadas a partir de 1980 con el objetivo de facilitar el ingreso de capital extranjero y tecnología. En gran medida esta política estuvo bajo la dirección de Jiang Zemin, quien ocupará el puesto de Deng Xiaoping en la década de los 90.
En un principio se establecerán 4 ZEE, las más importantes en Cantón y Fujian, que se encuentran colindantes con Hong Kong, Macao y Taiwán, poderosos centros industriales y financieros en manos del imperialismo, pero con una importante parte de la población de origen chino. Estas zonas servirán como puente entre China y la economía mundial, y durante las primeras décadas de apertura (hasta la Crisis del Sudeste Asiático y la incorporación de China a la OMC en el 2001) la inversión extranjera provendrá mayoritariamente de Hong Kong y Taiwán.
Las leyes de inversión extranjera que se promulgaron a partir de 1979 establecían el objetivo de priorizar la transferencia tecnológica y el desarrollo de industrias que puedan ser abastecidas por la industria local, así como el rechazo a la importación de “chatarra” o de máquinas viejas.
Para superar el atraso China necesitaba incorporar rápidamente la ciencia, la tecnología y los métodos de la industria moderna. Desde la ruptura con la URSS no cabía esperar que ésta jugara ese papel, y no le quedará más opción que apelar al capital extranjero como en su momento lo hizo la URSS bajo la dirección de Lenin.
Para los comunistas chinos esto significa un peligro gigantesco y no pocos lo vieron como una traición a los principios de la Revolución, que podía volver a convertir a China en una semicolonia del imperialismo. El PCCh era consciente de que “la creación de ZEE implica una feroz lucha económica e ideológica para la que carecemos de experiencia”, como afirmaba Jiang Zemin. Debían dejar en claro que no se trata de nuevas concesiones “extraterritoriales” sometidas a leyes y policías extranjeros como en el pasado y que la soberanía nacional no estaba en venta. Por eso se estableció claramente que la “administración de las ZEE debe respetar la soberanía del país. El terreno utilizado para las ZEE es propiedad de la República Popular China, y las actividades de empresas e individuos en ellas deben cumplir con las leyes, decretos y regulaciones nacionales aplicables. La inversión extranjera en las ZEE debe someterse a los procedimientos de aprobación del gobierno chino y estar sujeta a la administración gubernamental china” (Informe presentado por Jiang Zemin a la Asamblea Popular Nacional, 21 de agosto de 1980).
Por último, cabe destacar que las ZEE instituyeron “una política aduanera dual, que es internamente estricta, pero más flexible hacia el exterior”, es decir, que estaban fundamentalmente orientadas a la exportación y mantenían una fuerte frontera hacia el mercado local, manteniendo el proteccionismo del monopolio del comercio exterior.
En el discurso de Trotsky al XII Congreso del Partido Comunista ruso de abril de 1923, publicado como “Tesis sobre la industria”, al referirse al capital extranjero sostiene: “La experiencia del año pasado ha confirmado el hecho de que el proceso de la construcción del estado socialista bajo la Nueva Política Económica es bastante compatible (dentro de ciertos límites en absoluto estrechos) con la participación activa del capital privado -tanto externo como interno- en la esfera de la industria. Son necesarias mayores medidas sistemáticas para atraer al capital extranjero hacia la industria en todas aquellas formas que ya se hayan probado convenientes hasta ahora: concesiones, compañías mixtas, leasing. Un estudio cuidadoso de cuáles sectores de la industria y cuáles empresas pueden ser dejadas en manos del capital extranjero y sobre qué principios, con ventajas para el desarrollo económico general del país, es esencial para la elaboración de planes futuros por parte de nuestras organizaciones económicas líderes”.
En el próximo Masas continuaremos con los problemas de la planificación económica, el desarrollo del mercado y la reincorporación de Hong Kong y Macao a la República Popular de China.
(Nota de MASAS n°502)
