Presentación del Boletín n°43 del CERCI
El lugar del Partido Obrero Revolucionario (POR) de Bolivia frente a la tarea de reconstruir el Partido Mundial de la Revolución Socialista, la IV Internacional
Este es un Boletín destinado íntegramente a exponer parte de los innumerables escritos de Guillermo Lora, líder histórico del POR, sobre los vínculos originales del Partido con el trotskismo y, sobre todo, su vigoroso compromiso de organizar un movimiento para superar la crisis de dirección. Este objetivo internacionalista se materializa y se desarrolla a partir de las condiciones en las que el POR dedicó esfuerzos a organizar al proletariado boliviano en el campo de la lucha de clases y la revolución social.
La decisión de seleccionar los documentos más importantes dejados por Guillermo Lora estuvo motivada por el decimoséptimo aniversario de su muerte. Esto pone en evidencia el retraso de CERCI en impulsar la lucha por la Reconstrucción de la Cuarta Internacional. Evidentemente, su desarrollo embrionario explica en cierta medida el hecho de que no aprovechara los logros del POR boliviano para avanzar en la lucha del proletariado y de las mayorías oprimidas hacia la reconstrucción de la Cuarta Internacional.
Uno de los obstáculos importantes reside en el revisionismo de las corrientes que abandonaron el Programa de Transición o lo dejaron al margen. Esta conclusión puede verificarse en el transcurso de los escritos de Guillermo Lora, que publicamos aquí. La militancia con conciencia de clase –por tanto, expresión viva del marxismo-leninismo-trotskismo– podrá asimilar el conjunto de formulaciones sobre el internacionalismo necesarias para la construcción del partido como parte de la reconstrucción de la Cuarta Internacional.
En los momentos más grandes y decisivos en los que se enfrentaron revolución y contrarrevolución, el POR, fundado en 1935, respondió a la tarea de reconstruir los logros de la Primera, Segunda y Tercera Internacionales como bases para la reconstrucción del Partido Mundial de la Revolución Socialista. En el camino, chocó no sólo con el estalinismo y la socialdemocracia, sino también con corrientes que perdieron la orientación establecida por la Cuarta Internacional, bajo la dirección de León Trotsky.
La victoria del revisionismo liderado por el líder Michel Pablo condujo a la desintegración de la Internacional marxista-leninista-trotskista. En medio de la dispersión, la deformación, la confusión y la lucha fratricida, el POR sobrevivió al aislamiento asimilando y aplicando los fundamentos del internacionalismo proletario. Las diversas variantes del revisionismo –pablismo, lambertismo, morenismo, entre otras– han abandonado manifiestamente el Programa de Transición y se han constituido como aparatos vinculados a la pequeña burguesía. Estas corrientes viven la contradicción de reivindicar el trotskismo y dar la espalda a la tarea de reconstruir la Cuarta Internacional. Esto explica sus rencores y su lucha contra el POR de Bolivia.
El enfrentamiento no sólo concierne a las orientaciones de la revolución en el país altiplánico, sino también al internacionalismo. En este mismo momento Bolivia se encuentra convulsionada y el POR se encuentra en el ojo de la tormenta. Su programa, probado desde hace mucho tiempo, emerge como decisivo para la tarea de unir a los trabajadores, campesinos y capas de la clase media oprimida, impulsar la Asamblea Popular, organizar el frente único antiimperialista y dirigir la lucha de clases hacia la formación de un gobierno obrero y campesino. El programa de la revolución social y el internacionalismo ha salido a la luz. El POR lo encarna y lucha por la unión de trabajadores y campesinos, condición para el derrocamiento del gobierno burgués proimperialista, antinacional y antipopular.
Las corrientes revisionistas, sin embargo, hacen todo lo posible para aislar a la dirección trotskista. Hay quienes evocan el espectro de la formación de un Partido de los Trabajadores. Todo el mundo está alineado detrás de una solución democrática pequeñoburguesa a la crisis de poder.
Este Boletín CERCI era necesario ante el agravamiento de la crisis global, que debe enfrentarse con el programa internacionalista del proletariado. Es decir, con el programa de revolución social.
Desde hace varios años anticipábamos que la guerra comercial dirigida especialmente contra China, tendía a transformarse en guerras bélicas, que el imperialismo norteamericano buscaba restablecer su hegemonía por todos los medios.
Hoy asistimos al terrible genocidio en Gaza y el avance sobre Cisjordania orientado por el Estado sionista y respaldado por EEUU con decenas de miles de muertos, heridos y desaparecidos, con sus hospitales, escuelas y viviendas destruídos, bloqueando el acceso a alimentos, agua potable y medicinas. El “Acuerdo de Paz” fue una farsa. Ya entramos en el cuarto mes del ataque terrorista de EEUU e Israel sobre Irán, con miles de ataques, queriendo destruir su capacidad nuclear (que habían asegurado que ya habían destruido en junio pasado con la Operación Matillo de Medianoche), queriendo obligar a entregar el uranio enriquecido para impedir cualquier posibilidad de que alcance a desarrollar la bomba atómica y apoderarse de su petróleo, asesinaron a su Líder Supremo y a altos funcionarios del Gobierno creyendo que podrían derrocarlos facilitando una rebelión en su contra. El objetivo general es seguir expandiendo Israel eliminando a aquellos sectores que rechazan esta aspiración e impedir que Irán provea de petróleo a China. Avanzan sobre Siria, Líbano y contaban con el apoyo de las monarquías árabes. Ahora la amenaza explícita es contra Turquía (que es parte de la OTAN) y Egipto. El conflicto tiende a generalizarse indicando que ningún acuerdo de paz es posible.
La fuerte resistencia iraní que pareciera que no esperaban o subestimaban, generó un caos en la economía mundial, con mayores costos de la energía, los fertilizantes, y su impacto sobre todos los precios, derrumbando las promesas de contener la inflación y amenaza con un largo período de recesión. El Gobierno Trump no sabe cómo salir airoso de su desastre militar que agrava su propia crisis económica y política.
El secuestro del presidente Maduro y su esposa en Venezuela por medio de una acción terrorista y el bloqueo naval del mar Caribe por parte de EEUU con su poderosa flota desde agosto del año anterior atacando y hundiendo varias embarcaciones pequeñas y asesinando a sus tripulantes, controlando el movimiento de sus puertos, tenía por objetivo apoderarse de la mayor reserva de petróleo e impedir que pueda llegar a China y también apoderarse de sus reservas minerales. Simultáneamente profundizó el bloqueo contra Cuba ahogándola, impidiendo que llegue el abastecimiento petrolero y asistencia en cuestiones vitales, para forzar su rendición como declaran abiertamente. Previamente impuso a Panamá la entrega del control del Canal y reforzó su presencia militar en la región.
El documento de Seguridad Estratégica Nacional presentado en Noviembre por EEUU define con claridad entre sus objetivos apoderarse completamente de Occidente y en particular de América, disponer de sus recursos y vías de comunicación para impedir que avance China y tratar de eliminar todo lo que pueda de su presencia. También intentó apoderarse de Groenlandia, por el control de la vía navegable del Ártico y sus recursos minerales, generando nuevos conflictos con sus socios de Europa. Anunció la aspiración de que Canadá se convierta en un Estado más de la Unión. Se sumaron las amenazas permanentes de intervenir en México y Colombia con la excusa del narcotráfico y la migración. Interviene activamente sobre los gobiernos alineados para sostenerlos y para imponer sus candidatos en aquellos donde no encuentra una disciplina completa. Por eso acaba de clasificar a las facciones narcotraficantes brasileñas como terroristas, para facilitar la intervención en el país.
Ya desde su anterior Gobierno Trump había comenzado a desconocer y romper todos los acuerdos económicos y políticos en varios frentes, actuando unilateralmente, creyendo que era la vía para fortalecer a su país. Asumió este nuevo Gobierno desatando una feroz guerra comercial contra todo el mundo pretendiendo imponer aranceles/tarifas extraordinarias, especialmente contra China, pero también contra países europeos, generando múltiples conflictos adicionales. La OTAN entró en crisis por las exigencias de Trump de que los países miembros eleven fuertemente los presupuestos militares al 5% de su PBI y que le compren a EEUU más armamentos; por las negociaciones que entabló directamente con la Federación Rusa por Ucrania tratando de conseguir las mejores condiciones para su país y hasta una indemnización por su participación en la guerra, desconociendo a Europa; y por la negativa de varios países a sumarse a la guerra contra Irán, negando además el uso de su territorio. Trump amenaza con retirar personal de sus bases militares en algunos países de Europa.
Estos enfrentamientos y tensiones se expresan en un creciente armamentismo que ha elevado el gasto en defensa a cifras históricas, expandiendo, modernizando y perfeccionando capacidades militares. Las fábricas de armamentos muestran los mayores índices de rentabilidad. En nombre de la amenaza Rusa Europa avanza con la producción y adquisición de sistemas de defensa más sofisticados aplicando las tecnologías más avanzadas. Las principales potencias modernizan también sus arsenales nucleares dando fin a los compromisos de reducción de arsenales. El último pacto vigente entre EEUU y Rusia en ese sentido terminó y no se ha renovado.
Es visible que no hay coexistencia pacífica posible con la pretensión de EE.UU. de imponer su hegemonía a todo el mundo utilizando todos los recursos. Es la crisis del imperialismo y particularmente de EE.UU. que la impulsa desesperadamente a recuperar su papel pisotenado la soberanía y autodeterminación de las naciones, desconociendo todos los acuerdos previos, incluso con sus socios más cercanos, desconociendo los organismos internacionales, violando las reglas que ellos mismos crearon en otras épocas para su propio beneficio.
Es necesario enfrentar y derrotar la política reaccionaria, de barbarie, de EE.UU. y sus aliados. Impedir el saqueo, enfrentar el militarismo creciente, defender incondicionalmente la autoderminación de las naciones agredidas por el imperialismo, romper con los programas del FMI, el Banco Mundial y todos sus organismos, proteger la industria nacional. Impedir su ingerencia sobre los gobiernos, sobre la Justicia, sobre los medios de comunciación masiva, sobre las fuerzas armadas. Es necesario la solidaridad efectiva con el pueblo palestino, libanés, iraní, con la Revolución Cubana, exigiendo el retorno inmediato de Maduro, la recuperación del Canal de Panamá, y todos los pueblos amenazados y agredidos por el imperialismo, es necesario un levantamiento generalizado contra la dominación imperialista en defensa propia. La sobrevivencia del imperialismo es garantía de guerras, de destrucción masiva de fuerzas productivas, de saqueo, de mayor desocupación, hambre y miseria en el mundo. Es la mayor amenaza para la humanidad que puede ser arrojada a un precipicio en nombre de “hacer grande nuevamente a EEUU”.
El camino en Latinoamérica es el que marca el pueblo boliviano, su alianza obrera-campesina, para derrotar el plan del Gobierno de Rodrigo Paz, diseñado por el capital financiero con apoyo de los grandes capitalistas locales, que es copia del de Milei en Argentina, de Kast en Chile, del que siguen Ecuador y Paraguay y otros tantos. El camino que muestran es el de la acción directa de masas, con paros y movilizaciones masivas, unitarias, por semanas, exigiendo que se vaya el Gobierno incapaz, corrupto, racista y vendido a las transnacionales. Derrotando sus amenazas represivas.
La posición de los revolucionarios es que no sea reemplazado por otro gobierno burgués, por vía electoral. Es poner en pie la Asamblea Popular que represente la voluntad de obreros y campesinos e instaure su propio gobierno obrero-campesino, para así poder aplicar el plan de gobierno que permita salir de esta crisis extraordinaria y empezar a desarrollar su economía en beneficio de la mayoría. La experiencia de 1970/71 abortada por el golpe de Banzer debiera ser recuperada por la COB y los movimientos campesinos. Esta rebelión no cae del cielo, es la experiencia histórica del pueblo boliviano que por décadas ha enfrentado al gorilismo, ha tirado gobiernos, con luchas heroicas y ha amenazado con imponer su propia voluntad. Experiencia histórica que se concentra en el programa político del Partido Obrero Revolucionario de Bolivia.
Esta extraordinaria crisis que vivimos en todo el mundo pone en evidencia la necesidad de la revolución social, de barrer con la dominación imperialista, y pone en evidencia también la orfandad de dirección política revolucionaria que centralice las luchas y las oriente en esa perspectiva. Es necesario y urgente reconstruir el Partido Mundial de la Revolución Socialista, la IV Internacional. No hay que empezar de cero, tenemos la extraordinaria experiencia de las Revoluciones del siglo pasado y la construcción de la III Internacional en sus primeros cuatro Congresos. Tenemos un arsenal teórico de la clase obrera para elevar la lucha política. Tenemos un balance de las derrotas y los errores del pasado para transformarlos en capital político para el futuro.
Por eso en este Boletín del Cerci colocamos una decena de artículos, de documentos de Gullermo Lora, del POR boliviano que muestran su lucha por la Internacional, por superar la crisis de dirección. Entendemos que es el mejor homenaje que podemos ofrecer.
La lucha del POR es una de las pocas experiencias internacionales donde el marx-leninismo-trotskysmo tuvo un papel destacado en el movimiento obrero. En la década del ´40 entre el proletariado minero, en el primer soviet de América Latina la Asamblea Popular (1970/´71), convirtiendo Bolivia en un país trotskyzado, en las luchas de los ´80, en la Guerra del Agua, etc.
Ha construído su programa dando respuesta a todos los problemas políticos, derrotando políticamente a la burguesía, ayudando a la vanguardia revolucionaria a prepararse conscientemente para la conquista del poder y la transformación de su país. Ha respondido a la caracterización del país, a la cuestión agraria, a la autodeterminación de las naciones oprimidas, a la producción y comercialización de la hoja de coca, la historia de las fuerzas armadas, sobre la educación y la historia del sindicalismo, a la inviabilidad de la democracia burguesa, cómo superar el nacionalismo, combatiendo al foquismo pequeñoburgués y al indigenismo, y supo caracterizar con precisión a Evo Morales y al MAS desde antes de asumir, señalando que no sería capaz de transformar Bolivia porque no estaba dispuesto a chocar con la gran propiedad privada de los medios de producción, que su “capitalismo andino” de conciliación de todas las formas de propiedad estaba destinado al fracaso, chocando con las poderosas ilusiones de la mayoría del pueblo y de las corrientes izquierdistas que lo apoyaron, etc.
La extraordinaria experiencia del POR boliviano fue combatida desde las oficinas de la IV Internacional dirigida por M. Pablo y su agencia Latinoamericana, y por todas las corrientes revisionistas que mintieron, tergiversaron, ocultaron, la lucha de los trotskystas bolivianos porque ponía al desnudo su incapacidad para resolver la construcción del partido-programa en cada país como parte de la IV Internacional. Todas esas corrientes han desaparecido o se despedazan en nuevas crisis.
El camino del POR boliviano construyéndose y desarrollándose sobre la base del programa y estrategia de la revolución proletaria y la dictadura del proletariado lo colocó como una trinchera para la reconstrucción del Partido Mundial de la Revolución Socialista. Es en esta trinchera donde CERCI asimila, aplica y defiende los logros del marxismo-leninismo-trotskismo.
¡¡¡Gloria eterna al Camarada
Guillermo Lora!!!
1 de Junio de 2026

