Agrupación Púrpura - Educaciónmasas-505

El Frente Sindical Universitario y el CIN le dan un respiro a la Dictadura Civil de Milei y el FMI

El pasado 10 de junio el Gobierno se vio forzado a retroceder en su embestida contra las universidades nacionales, a partir de la firma de un acuerdo con las federaciones de trabajadores universitarios y el Consejo Interuniversitario Nacional que conforman el Frente Sindical Universitario. Firmaron el acuerdo todos a excepción de CONADU Histórica, que lanzó una semana de paro.

Ese acuerdo aplica un ajuste en el salario básico del 21,33% en junio, un 3% para octubre, y la promesa de apertura de paritarias en septiembre. También se da un aumento en gastos de funcionamiento de las universidades del 20%, fondos para hospitales universitarios con una partida extra de $50.000 millones de pesos, e incremento de becas Manuel Belgrano del 50%.

¿Qué quedó fuera de este acuerdo?: un 35,32% sobre el básico; 4,70% sobre el IPC proyectado entre julio y octubre de este año; 64% de inflación acumulada sobre el IPC; retroactivo de los 7 meses sin cobrar desde noviembre de 2025; exclusión de retroactivo sobre docentes que dejaron de trabajar entre octubre de 2025-mayo de 2026, sobre jubilados universitarios y ayudantes de 2nda categoría; quedan afuera del acuerdo las becas Progresar, Enfermería y otras; y vigencia de garantías salariales (bonos) que no aplican al básico.

Unas direcciones incapaces de ir hasta el final de la lucha

Las enormes movilizaciones que se fueron dando en las cuatro marchas federales universitarias fueron las que pusieron contra la pared al Gobierno, a pesar de que las direcciones encausaron las luchas por la vía legal. El problema es que estas direcciones sindicales no consultaron a sus bases para la firma del acuerdo, salvo algunas excepciones que sí hicieron asambleas. Pese a todo, Milei tuvo que retroceder frente a un sector universitario que fue de sus principales enemigos desde el comienzo de su mandato, debido al temor a que no inicie el segundo cuatrimestre y que el conflicto se siga profundizando.

Desde el POR no hacemos fetichismo de la legalidad burguesa, puesto que sabemos que es la lucha de clases quien tiene la última palabra, sin embargo, las masas, y no sólo los universitarios, sino de amplios sectores de la población, se encolumnaron detrás de la lucha por la Ley de Financiamiento en cuatro ocasiones, logrando un alcance nacional. Esto demuestra la voluntad física de resistir frente a un gobierno entreguista y pro-imperialista como el de Milei, pese a las deformaciones de la burocracia que dirige los conflictos.

El problema central es que una parte importante de los sindicatos están en manos de burócratas podridos que sólo tratan de fortalecer sus negociados con el gobierno de turno. Muchos de ellos, que son peronistas, ya están preparando el terreno para las elecciones del 2027, apurando candidaturas al interior del PJ. No podemos desconocer los encuentros que mantuvo la CGT con el FMI en el último tiempo antes de borrarse de la escena de las luchas.

¿Hacia dónde se dirige la lucha ahora?

La ratificación de la cautelar impuesta por el Frente Sindical Universitario refleja varios elementos: primero, que es una conquista de la lucha de las masas movilizadas; segundo, que los caminos institucionales ya se encuentran agotados; por último, la Corte Suprema necesita “despegarse” de un Gobierno que se desintegra, además de “fortalecer” la ficción de que la institucionalidad burguesa funciona. Es importante señalar que el conflicto no se encuentra cerrado, sino que solamente fue “pateado” para adelante. La crisis económica que se avizora para Argentina y para toda Latinoamérica no va a hacer más que estallar por los aires todos estos acuerdos.

No podemos dejar de señalar con crudeza la realidad, que “plata hay”, pero se la llevan los sectores más concentrados de la economía: las multinacionales, el parasitismo financiero y los grandes exportadores de materias primas. Con tan sólo detener la evasión fiscal, dejar de pagar los intereses de la deuda, o volver a colocar los impuestos sobre los grandes grupos económicos, el dinero para las universidades y paro otros sectores simplemente “aparecería”.

La vanguardia más consciente debe agruparse y prepararse para las próximas paritarias de septiembre, y no dejar que sea la burocracia quien negocie en nuestro nombre. Si las direcciones no se encuentran a la altura de los intereses históricos de los trabajadores, deben ser reemplazadas. Desde el POR sostenemos que el salario no puede ser inferior a lo que cuesta la Canasta Familiar.

Los trabajadores universitarios por sí solos no podemos enfrentar a la burguesía, necesitamos también del sector estudiantil tal como demostraron los secundarios del Nacional Buenos Aires y del Carlos Pellegrini, que salieron a luchar por sus profesores y por las condiciones de los colegios. Pero también es necesaria la alianza con la clase obrera, única clase capaz de parar la producción y destruir la propiedad privada burguesa sobre los medios de producción.

Frente a los intentos de destrucción, la defensa de la Universidad Pública es una bandera inalienable de la soberanía nacional en los países oprimidos por el imperialismo.

(Nota de MASAS n°505)