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La dictadura civil de Milei golpeada por la derrota parlamentaria

Después de 4 intentos de sesión y 17 modificaciones al proyecto de Ley el Gobierno tuvo que retirar dos capítulos centrales del Proyecto a último momento para poder obtener un voto favorable en el Senado. Debió dar marcha atrás de un objetivo que reitera una y otra vez desde la primera Ley ómnibus y pese a contar con mayor cantidad de legisladores propios. Esta derrota es mucho más que una derrota legislativa.

◦ La gran movilización sobre el Congreso durante muchas horas, de carácter antiimperialista, combativa, con la presencia de numerosos sectores sindicales y barriales, mostró la gran voluntad de lucha que anida en nuestro pueblo, traicionado por sus direcciones, harto de tantos ataques, de tantas mentiras, de tanta hipocresía de los politiqueros.

◦ El Gobierno encontró el límite de la resistencia social. El retroceso en el Congreso estuvo precedido por semanas de cuestionamientos que fueron creciendo entre la mayoría de la población, sin que fueran impulsados por la dirigencia sindical o política “opositora”. Ese rechazo en la sociedad presionó sobre la voluntad de los legisladores, preocupados porque después debían volver a sus provincias. Legisladores que en el pasado han votado leyes tan miserables como ésta.  

◦ Este rechazo a la extranjerización de las tierras expresaba mucho más. Se potenció por la bronca generalizada por la pérdida del poder adquisitivo, el endeudamiento, el aumento constante de tarifas, la pobreza creciente, la cantidad de despidos, el cierre de empresas, la situación recesiva de la economía, la corrupción, la crueldad de las medidas de Gobierno, el saqueo de nuestros recursos, etc. La bandera de la defensa de la soberanía nacional ocupó un lugar central en los reclamos expresado en la consigna “la patria no se vende”.

◦ Este debate permitió avanzar sobre qué sectores controlan el territorio, sobre quién se beneficia con la explotación de los recursos naturales y la renta agraria. Sobre los más de 13 millones de hectáreas que actualmente están en manos extranjeras y superan largamente los porcentajes establecidos por la Ley o las zonas prohibidas donde tienen sus propiedades. Pero también apareció el debate sobre los terratenientes “nacionales” cómo se apropiaron de toda la tierra que hasta hace poco más de un siglo era del Estado o de los pueblos originarios. La propiedad de la tierra es una cuestión que la burguesía nunca pudo resolver y determinó la imposibilidad de un mayor desarrollo de las fuerzas productivas.

◦ El peligro de una apertura irrestricta al gran capital internacional significaba una mayor concentración de la  propiedad potenciando su poder económico y político. Reconocer que un Estado extranjero pudiera comprarse una provincia, o comprar tierras en la frontera o con riquezas minerales, permitió ver hasta dónde estaba dispuesto a llegar este Gobierno en su servilismo al capital financiero. Se trataba de la desintegración de la Nación.

◦ La Ley votada en el Senado, que ahora el Gobierno duda en impulsar su debate y sanción en diputados, aunque hayan amputado sus capítulos más importantes, contiene definiciones terribles sobre desalojos de viviendas y tierras y sobre cómo dificultar las expropiaciones futuras para dar “seguridad jurídica” a los inversores.

◦ Esa semana se combinó con otra derrota del Gobierno y de Sturzenegger, el promotor del Decreto 690/2026 que desregulaba integralmente el servicio de practicaje y pilotaje en puertos y vías navegables. Los prácticos dejaron de prestar servicios de forma sorpresiva, lo que paralizó a más de 140 buques, frenó exportaciones agroindustriales y afectó la logística de combustibles vinculada a Vaca Muerta. En tres días tuvieron que retroceder y anular el decreto.

◦  Las enormes facilidades que se otorgan a los inversores extranjeros no logran atraerlos. La inversión extranjera directa bajo este Gobierno es negativa. Los capitales se van del país.

No les convence un Gobierno que trata de meter las “reformas” por la fuerza de la represión, el chantaje a los gobernadores y la corrupción. No les convence tampoco que no haya garantías de poder afrontar los vencimientos de la deuda externa con los acreedores privados. No les convence un Gobierno que para “ganar la calle” deba reprimir salvajemente una protesta popular.

Se les aparece el fantasma de Macri que a mitad de su Gobierno y habiendo ganado las elecciones de medio término se convirtió en un muerto político y ni siquiera pudo ser reelegido pese a las decenas de miles de millones de dólares entregados por el FMI por orden de Trump.

◦  La brutal represión a la movilización contra la Ley terminó en escándalo y crisis política. Si el Gobierno quiso dar imagen de autoridad y fuerza, consiguió todo lo contrario. El operativo represivo causó 1500 heridos y 30 personas detenidas que denuncian haber sido golpeadas. Una fotoperiodista sufrió un hematoma craneal y quedó internada. La policía apuntó al cuerpo, a la cara de los manifestantes, sabiendo que eran filmados y fotografiados. Varios manifestantes mostraron heridas en sus rostros por los balazos de goma.

Con total impunidad, el comisario inspector Gustavo Antonio Gauna, fue fotografiado apuntando con una escopeta táctica cargada con postas de goma, de civil y sin identificación visible. Hace años la presencia de policías de civil en las manifestaciones había sido prohibida. Fue una de las primeras disposiciones que levantó Patricia Bullrich. Quién sabe cuántos represores más había de civil, disparando o bien haciendo espionaje entre los manifestantes.

Durante más de seis horas, cuatro fuerzas de seguridad reprimieron la manifestación multitudinaria. “El despliegue represivo, el uso desproporcionado de la fuerza –más de 100 granadas de gas lacrimógeno, 4 hidrantes, cientos de postas de goma y disparos de balas con gas pimienta con byrna y gas pimienta–; la irresponsabilidad de los vehículos policiales en contramano por 9 de Julio y avenida de Mayo, disparar sobre autos y micros y disparar gases en medio de una tormenta, un agravante porque la presión baja genera que los gases no se dispersen…”.

El Gobierno nacional acusaba a los detenidos por atentado contra el orden constitucional y actos de terrorismo, lo mismo hacen los medios de comunicación masiva que le responden. Toda crítica u oposición al Gobierno es caracterizada como terrorismo, asociándose a las definiciones fascistas del Gobierno de Trump. La exministra Bullrich dejó el terreno bien preparado para el recrudecimiento de la represión a la protesta social. Armó un sector especial en la cárcel de Ezeiza para detenidos de “alto riesgo”, a quienes directamente se les suspenden sus derechos y consolidó el famoso Comando Unificado. Todas características de esta dictadura civil.

◦ Desde el principio dijimos que estas políticas de aplastamiento de todos los derechos y destrucción de la Nación necesitan una forma dictatorial para imponerse. Que necesita un derrota de las masas, que buscan todas las formas de resistir a esta política, aunque las direcciones sindicales y políticas, las instituciones de la burguesía se derechicen cada vez más. Los revolucionarios debemos dar expresión consciente a esta bronca y esta resistencia orientándola hacia la búsqueda de su propio gobierno de los obreros y oprimidos de la ciudad y el campo, ¡para que se vayan todos y no vuelvan nunca más!

(Nota de MASAS n°507)