Tras el fracaso militar, Trump decreta una ofensiva económica contra Irán
Defensa incondicional de Irán
Combatir la guerra de dominación imperialista con la estrategia programática y los métodos revolucionarios de la lucha de clases
Unir a los explotados y a los pueblos oprimidos en un frente único antiimperialista
¡Por los Estados Unidos Socialistas de Oriente Medio!
El 24 de agosto, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, anunció una serie de medidas económicas destinadas a estrangular financieramente a Irán, tras el fracaso de la campaña militar de Trump en Oriente Medio. Las medidas se anunciaron como un «Día D económico», en una referencia burda y jactanciosa al desembarco aliado en Normandía en 1945.
Trump se ve obligado a mantener la guerra contra Irán en un contexto en el que el Estado sionista de Israel continúa con la masacre de palestinos en la Franja de Gaza y avanza en su objetivo de anexionar también Cisjordania y parte del Líbano. Cabe señalar que, en este marco, se prolonga la guerra en Ucrania, que ha entrado en su quinto año.
El fracaso de Trump en la guerra contra Irán es reconocido hoy incluso por sectores de la burguesía mundial. A pesar de su inmenso poderío bélico, en seis meses de conflicto, Estados Unidos ha agotado sus reservas de misiles (incluido el sistema de defensa Patriot) y no ha logrado destruir ni las instalaciones nucleares ni los principales centros de lanzamiento de misiles de Irán. El objetivo central de Washington de imponer un plan de paz imperialista fracasó tras tres rondas de negociaciones en febrero, junio y agosto. Irán fue capaz de responder lanzando misiles Ghard contra bases militares y radares en diferentes países y cerrando el estrecho de Ormuz, lo que provocó una subida del precio del petróleo.
El anuncio de la Casa Blanca de una nueva ronda de sanciones contra Irán pone de manifiesto las limitaciones actuales del imperialismo a la hora de derrotar al nacionalismo islámico respaldado por las masas. Las medidas adoptadas tienen como objetivo recortar los ingresos que financian la economía del país. Los sectores afectados son: los activos digitales, la tecnología, el oro, la aviación y el transporte marítimo. Más de 60 empresas y particulares ya han sido incluidos en las medidas. Bessent prometió sanciones secundarias contra las empresas, los bancos y los países que sigan haciendo negocios con Irán, incluida su expulsión del sistema del dólar. En este sentido, Turquía, Irak, la India y Rusia estarían en el punto de mira. El gran obstáculo para la Casa Blanca sigue siendo China, que compra el 90 % de todo el petróleo iraní. Imponer sanciones a China para que interrumpa sus importaciones vitales de crudo de ese país equivale a una medida de guerra contra Pekín. Por eso el sistema financiero chino permanece, hasta el momento, al margen de las sanciones.
No es nada nuevo que el imperialismo estadounidense recurra al estrangulamiento económico como arma de guerra. Cuba soporta una situación calamitosa desde febrero, con apagones y escasez de productos básicos. Esta acción contrarrevolucionaria va de la mano del control impuesto a Venezuela. Ahora se pretende lo mismo con Irán. En el fondo, son las masas las que pagan el precio de estas medidas reaccionarias que presentan rasgos de «genocidio indirecto». Hace unos meses, Estados Unidos impuso un bloqueo naval e incluso barajó la posibilidad de un bloqueo económico terrestre del país (idea que abandonó por falta de condiciones logísticas).
Para Trump, todo vale con tal de poner a Irán de rodillas y escapar de la desmoralización que afecta a su Gobierno, antes de las elecciones del 3 de noviembre, que podrían dar la mayoría a los demócratas en el Congreso. La inesperada resistencia iraní tuvo el mérito no solo de prolongar el conflicto, sino también de generar presiones inflacionistas en Estados Unidos, lo que contribuyó a minar tanto el apoyo de la pequeña burguesía a la guerra como la propia popularidad de Trump (que hoy es inferior al 36 %). En caso de guerra económica, Teherán promete tomar represalias cerrando por completo el estrecho de Ormuz y el propio Golfo Pérsico al tráfico petrolero. Esto significa: nuevas tensiones y una nueva escalada del conflicto.
Los trabajadores conscientes de todo el mundo tienen el deber de condenar la ofensiva económica reaccionaria de Trump contra la nación persa. Esta refleja la profunda descomposición del imperialismo y la necesidad de controlar las fuentes de materias primas. Las organizaciones de masas de los explotados están llamadas a organizar una campaña activa en defensa de Irán, con actos y manifestaciones. El POR enarbola la bandera del Frente Único Antiimperialista y de la defensa de la autodeterminación de los pueblos oprimidos. Llama a los explotados a luchar por la expulsión de Estados Unidos y por la constitución de los Estados Unidos Socialistas de Oriente Medio, lo cual será posible superando la crisis de dirección y reconstruyendo la IV Internacional.
(POR Brasil – Editorial del Massas n°771)
