ATEN: Fortalecer el trabajo frentista
La Comisión Directiva de ATEN Capital está dirigida por el frente Multicolor-Bermellón, que a nivel provincial estuvo muy cerca de ganar la conducción, obteniendo el 48% de los votos. A tres meses de haber asumido en una de las seccionales que concentra más del 40% de los afiliados de la Provincia, los desafíos son enormes.
Desde que asumió, tras imponerse por más de 1500 votos, la Directiva de Capital viene enfrentando a la burocracia sindical del TEP, que en acuerdo con el gobierno de Figueroa impulsa el recorte de licencias gremiales con el objetivo de ahogar a la oposición. El gobierno y la burocracia tomaron nota de los resultados electorales y, por eso, avanzan en un ataque directo para impedir la organización independiente, garantizar la paz social y favorecer a las multinacionales del petróleo.
El TEP no solo aplica una reforma laboral al interior del sindicato -en línea con las políticas de Milei- mediante el recorte de licencias, sino que además intenta montar una dirección paralela. Para ello, otorgan afectaciones gremiales a integrantes de su Lista que fueron derrotados en las urnas, junto con recursos materiales y económicos, incluyendo el local que pertenece a la seccional Capital y que fue usurpado hace cuatro años.
Está claro que la burocracia sindical, como en el resto del país, busca someter a la oposición para impedir que desarrolle su política y organice a la base. Por eso, la campaña por las licencias gremiales se vuelve un eje central, como parte de la lucha por la democracia sindical.
Sin embargo, este intento de paralelismo no logra ganar adhesión ni en Capital ni en gran parte del interior. La razón es evidente: no se trata de una conducción que defienda los intereses de las y los trabajadores de la educación, sino los del gobierno, con el que se integra cada vez más. El último acuerdo salarial, impuesto mediante encuestas truchas y métodos ajenos a la democracia sindical, no resolvió el problema de fondo: el salario.
Hoy, las trabajadoras de la educación continúan percibiendo ingresos por debajo de la línea de pobreza. Muchas, especialmente del nivel inicial, siguen sin acceso a cargos y en situación de desocupación. Por eso, más allá de las prebendas, la entrega de agendas o la realización de cursos, la base no se deja engañar: exige aumento salarial y asambleas.
La debilidad de la burocracia radica en su acuerdo con el Gobierno, que la enfrenta directamente con las necesidades y reclamos de las y los trabajadores.
Los ejes de intervención en ATEN son claros: salario, reforma laboral, educativa y previsional, y la defensa de las licencias gremiales.
El punto central es el salario. Hoy no alcanza. Muchas trabajadoras se ven obligadas a realizar changas, manejar Uber o vender productos para llegar a fin de mes. Una docente que se inicia cobra alrededor de $1.258.000, mientras que un alquiler ronda los $1.200.000. Esta situación vuelve urgente la reapertura de la mesa salarial y la convocatoria a asambleas en toda la Provincia.
En una provincia como Neuquén, con el desarrollo de Vaca Muerta que produce 600.000 barriles de petróleo por día, existen recursos suficientes para garantizar un salario mínimo igual al costo de la canasta familiar en un solo cargo. La campaña debe señalar con claridad dónde está la plata.
En segundo lugar, las reformas laboral y educativa impactan directamente en las condiciones de trabajo: sobrecarga de tareas, polifunción y avance sobre conquistas del Estatuto Docente. Todo esto deteriora la salud de las y los trabajadores.
El descontento crece en toda la Provincia. La Comisión Directiva de Capital tiene el desafío de transformar ese malestar en organización y lucha. Para ello, es fundamental fortalecer el cuerpo de delegados y todos los espacios de debate colectivo.
Desde la Púrpura, llamamos a profundizar el trabajo frentista, que nos permitió dirigir durante cuatro años y crecer a nivel provincial.
